Semana Mayor
E n el mundo cristiano católico litúrgicamente iniciamos la Semana Mayor que para muchos es una ocasión más para revivir hechos trascendentales de nuestra fe, para otros, incluso bautizados, es un asunto prolongado que invita a hacer turismo, aunque sea religioso el Evangelio de Mateo 26, 14 a 27, nos trae la historia de la Pasión.
San Juan, al comenzar el relato de la Pasión escribe "Habiendo amado a los suyos que vivan en el mundo, los amó hasta el extremo". San Pablo exclama: "Me amó y se entregó a la muerte por mí".
La celebración se distingue por una procesión con palmas y ramos que precede a la eucaristía y repite aquella con que los paisanos de Jesús festejaron su entrada a Jerusalén de acuerdo a textos proféticos, Mt. 21, 1-11, Zac. 9,9 Is.62, 11 Sal 118, 26 y la lectura de la Pasión del Señor.
Es un día de triunfo. Había precedido la espectacular acción de volver la vida a Lázaro que al mismo tiempo había exacerbado a los fariseos. "Iba subiendo hacía Jerusalén, Jesús caminaba delante y ellos iban sobrecogidos y le seguían medrosos" (Mc. 10,32). Jesús iba delante impulsado por el Espíritu Santo, incluso como un atleta que arde en ansias de lucha. "Decidió marchar a Jerusalén" (9,51).
Jesús ordenó a dos de sus seguidores: "Id al pueblo que tenéis delante y en cuanto entréis, hallaréis un anillo atado, ...Desatadlo y traedlo.
Para unos fue una verdadera toma de la ciudadela de la ciudad, visto desde el prisma político. El Hosanna de las gentes habría sido un grito de liberación contra los romanos. Pero no tiene sentido ya que no iba a sacar ningún fruto y no aparece en el juicio de Jesús como causa, su actitud de entrada a Jerusalén. La interpretación de Jesús como vencedor trascendente no solo encaja con una visión del Mesías anunciada por los profetas sino que es la única aceptable dentro de todo lo que conocemos de Jesús.
Es el príncipe de la paz, Jesús es quien toma la iniciativa de su triunfo. Filión comenta: Un rey puramente temporal, o bien el Mesías tal y como se le representa en la mayor parte de los judíos hubiera hecho su entrada triunfal en la metrópóli montado en brioso alazán rodeado de brillante escolta de capitanes y soldados al sonido de trompetas.
El verdadero Mesías obtendrá un triunfo real, pero más humilde y cuyas manifestaciones sean pacíficas y llevarán un sello religioso. Por eso entra en Jerusalén sentado sencillamente sobre un pollino como un príncipe de la paz, como un rey espiritual, como un Salvador de las almas", ¿Entendieron los que rodeaban a Jesús el sentido religioso que él quería dar a su triunfo? ¿Nosotros?
