Semana Santa, días de reflexión y espiritualidad
En estos días es bueno tomarnos un poco de tiempo y reflexionar sobre lo importante que significa para nuestras vidas, la historia y nuestra existencia el pensar un poco sobre el significado de esta semana. Hay momentos en los que la verdad o la realidad establecida dan un giro de tuerca. Por eso, si es cierto que el tiempo es oro, no lo es sólo por lo que supone perderlo o por procurar su máximo aprovechamiento, sino que también lo es por lo que cuesta encontrarlo.
Pero entre rocas como la rutina o las prisas, difíciles de quebrar, existen momentos que se aquilatan con el peso de una constante tan intangible como certera. La Semana Santa es un periodo de recogimiento espiritual y reflexión para infinidad de seres humanos en el mundo.
Muchas personas toman esta fecha tan significativa para los cristianos, como una ocasión en la que pueden realizar actividades sociales, vacacionar u otras actividades, pero no la toman como lo que es: una semana de reflexión y espiritualidad sobre los últimos momentos terrenales de Jesús.
Durante estas fechas se conmemora una fiesta religiosa de singular importancia para quien decida observarla. Se trata de la celebración de los últimos días de permanencia física del Maestro Jesús de Nazaret en este planeta, y su importancia radica en lo trascendental de su existencia terrena, por la manera en que Él eligió vivir en la práctica de sus enseñanzas, aun ante las situaciones tan adversas que rodearon su partida de lo terrenal.
Los últimos días de Jesús de Nazaret en la tierra estuvieron rodeados de grandes pruebas y dificultades, la mayoría más fuertes de lo que cualquier ser humano creería poder ser capaz de soportar, pero aun así este gran maestro demostró mediante su ejemplo, la supremacía que puede alcanzar el ser humano cuando se pone en contacto con su ser interior y este comienza a manifestarse en obras.
Entre los ejemplos que dio Jesús de Nazaret, durante estos días, podemos citar el de mantener la dignidad al enfrentar las mayores tribulaciones, el perdonar la traición por comprender la debilidad, mantener la ecuanimidad ante los mayores retos, comportarse compasivamente hasta con sus mayores enemigos, la fidelidad a sus ideales ante las mayores tentaciones, y así muchos otros, pero tal vez su mayor ejemplo fue el de mantener la confianza en Dios aun a costa de su propia vida y mediante este dar fe de la supervivencia del alma más allá del plano material existente.
La vida de Jesús de Nazaret sin lugar a dudas tuvo un alto propósito, mostrarnos mediante una vida inmaculada el camino a seguir para acercarnos cada vez más a nuestro padre creador. Una vida dedicada a cumplir la voluntad de Dios manifestada en servir desinteresadamente a toda la humanidad.
Una vida tan ejemplar como la de este gran maestro nos invita a la reflexión sobre nuestro comportamiento para con nuestros semejantes, nuestra actitud ante las situaciones cotidianas y la manera en que pudiéramos mejorarlas si nos lo proponemos.
Si hacemos aunque sea un pequeño esfuerzo por imitar el ejemplo de Jesús, el Cristo en nuestras vidas, estaremos dando grandes pasos hacia la elevación de la calidad de vida en este planeta y con ello contribuyendo al acercamiento de la humanidad para unirse en una sola raza; donde todas las personas seamos hermanos y hermanas y nos miremos los unos a los otros como iguales, reconociendo al Cristo interior en cada uno de nosotros para así permitir que el reino de los cielos se manifieste aquí en la tierra, como una vez lo predijo Jesús.
Durante las actividades conmemorativas de la Semana Santa, las narraciones de la pasión renuevan los acontecimientos de aquellos días; los hechos dolorosos pueden mover nuestros sentimientos y hacernos recordar que lo más importante es buscar aumentar nuestra fe y devoción por Cristo y Dios.
Estos días son ideales para recordar las enseñanzas de este sublime maestro del amor y la compasión, comparándolas con nuestro estilo de vida para así poder establecer un patrón a seguir en nuestra vida diaria en armonía con las lecciones aprendidas de este estudio y de esta manera contribuir al enaltecimiento de los valores humanos en nuestra sociedad.
Que en estos días auspiciosos resucite el Cristo dentro de cada uno de nosotros brindándonos luz y vida eterna.