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Semblanza de políticos


Como he visto pasar tantas generaciones desde que nací y he ocupado mi tiempo aprendiendo de ellas, recuerdo lo que eran los políticos de antes. Como he dicho, desde los nueve años de edad ando en política porque mi tío, mi abuelo y mi tía eran políticos, observaba, hablaba, escuchaba y analizaba cómo era el comportamiento de los políticos. Si había alguno que no se comportaba correctamente, venían los comentarios y esa persona quedaba señalada como deshonesta. Para los gobernantes de antes, primero era el interés de la ciudadanía y luego el propio. Los Presidentes de principios de la República se interesaban en la educación y construyeron el Instituto Nacional, así como otras escuelas y los programas educativos de entonces eran de avanzada por lo que miles de alumnos salían preparados lo suficientemente para ocupar todas las posiciones en el país. Luego vino la Universidad nocturna para que otro tanto pudiera estudiar y llenamos el país de profesionales honestos y trabajadores.

Así deben ser los políticos, sobre todo si gobiernan: ser estadistas ante todo, honestos y deponer los intereses propios ante los pueblos. He conocido a través de los años a personas que solo buscan su acomodo personal, no importa si perjudican a otros. No hemos logrado, a través de los años, que los gobernantes se interesen en analizar las necesidades verdaderas de los ciudadanos. Desde hace aproximadamente 12 años las calles de Panamá gozan del deterioro más increíble sin lograr los que andamos por ellas que alguien se apiade de nosotros. A través de los años, tanto de la dictadura, que empezó la decadencia del país, como la democracia, nadie piensa en las necesidades de salud en el Seguro Social, falta de medicamentos, de aparatos para los exámenes necesarios. Mientras los Ministerios de Salud han avanzado en el Hospital Santo Tomás, el Seguro no avanza nadita. Esto es producto de la ineficacia de los políticos encargados de ello; así ha sido mucho de lo que no ha permitido que Panamá avance.

Todo político debe pensar en el pueblo, no en los que los rodean. Llamemos a esos políticos para que aprendan a solucionar los problemas que se presentan sin creer que son los que dominan la situación. La comunicación es importante con la comunidad para evitar situaciones como las que vivimos en estos momentos. Conversar no es denigrarse; al contrario, es crecerse ante la opinión pública y ante la consideración de un pueblo que espera que su gobierno soluciones los problemas.

marisin@cableonda.net