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Sensatez, política y gobernabilidad


Al eximio político y ex canciller venezolano Aristides Calvani, se le atribuye la máxima aquella según la cual “la política es el arte de hacer posible lo necesario”.

A raíz de las convulsiones ocurridas en nuestro país a partir de la aprobación y sanción a marcha forzada de la Ley 30 de 2010, vale la pena reflexionar sobre la máxima de Calvani, para meditar sobre si el gobierno de Ricardo Martinelli está enfocado correctamente en su proceder, o, si por el contrario, como parecen haberlo percibido algunos miembros de la alianza oficialista, se requiere volver sobre los malos pasos andados, para enmendarlos y corregir el rumbo.

Nadie duda de las bondades de algunos de los artículos de la Ley 30, particularmente de aquellos dedicados a la promoción de la aviación comercial y del combate a la trata de personas y el endurecimiento de los delitos conexos, tales como la falsificación de pasaportes. Pero muy pocos tampoco dudan de lo inconveniente que resultó incluir en ese texto legal, materias totalmente extrañas y ajenas, que reformaron artículos del Código de Trabajo, modificaron la Ley ambiental e introdujeron, innecesariamente, porque ya existía y estaba vigente, un tratamiento especial a los miembros de la Policía Nacional que se hubieran excedido en el uso de la fuerza en ejercicio de sus funciones.

¿Será tan difícil que el gobierno logre en estos temas hacer posible lo necesario?