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Ser buenos hijos para orgullo de nuestra madre


Julián P. Palacio O. (opinion@epasa.com) / Colaborador.

Y llegó el Día de la Madre. Este sábado muchos hijos irán adonde sus madres a saludarles y llevarles regalos, y para esta fecha muchas veces es mejor como hijos llevar una vida correcta y además regalar algo material.

Hoy estoy adelantando parte del mensaje al Día de la Madre, pues próximamente voy a contar una anécdota que trae una enseñanza de parte de mi mamá directamente hacia mi persona para formar mi carácter; va a ser una anécdota muy interesante y desde ya les invito a leerla.

Ese mensaje estereotipado de que el Día de la Madre debe ser todos los días del año tiene una certeza inmensurable y eso podemos decirlo, principalmente, aquellas personas que ya no podemos hablar directamente con nuestras madres, si no es a través de una oración y una sentida plegaria.

Debemos tratar de ser personas de las cuales nuestros padres estén orgullosos. Recordemos lo que dice la Biblia: “El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre”, y es cierto que ser un buen hijo es motivo de alegría, sin embargo, ser un mal hijo es motivo de angustia para los que nos trajeron al mundo.

Todos hemos tenido errores y, en muchas ocasiones, ha sido nuestra madre la que nos ha corregido y nos ha guiado. Incluso, el propio Jesucristo en su vida terrenal fue niño y muy seguramente corregido por María en algún momento, además muy probablemente hasta alguna reprimenda pudo haber recibido. No quiero causar polémica con esto, pero en el comportamiento de todo ser humano estas son situaciones normales en el carácter del niño.

Mientras maduramos, debemos ir ocupando nuestra posición de acuerdo con nuestra edad y tomar responsabilidad de nuestras decisiones para, de esta forma, poder ser personas de bien; esto se consigue principalmente acatando consejos de nuestra madre y así lograr forjar el carácter que nos ayude a ser gente de bien.

Pueden estar seguros, amigos, que ninguna madre realmente desea el mal para su hijo, pues para toda madre no hay hijo malo o fe; siendo así, ningún consejo sincero dado por ella será realmente en nuestra contra; nos toca entonces a nosotros dar el mejor regalo a la madre cada día de nuestra vida ya sea que la tengamos presente o como homenaje a su memoria, además debemos ser agradecidos por la formación que nos dio; muy seguramente a base de sacrificios y esfuerzos que quizás no conocimos.

Hoy te invito a que seas un ejemplo de persona, no solamente en homenaje a tu madre, sino también en formar tu carácter para cuando seas padre de familia, o si ya lo eres, puedas entonces tú también formar el carácter de tu descendencia.

Que tu día esté lleno de felicidad…

Colaborador.

Edición Impresa

Lunes 17 de agosto de 2026