Ser mejor cada día, siempre y cuando te lo propongas
A lo largo de las diferentes reuniones estratégicas con equipos interdisciplinarios constantemente nos encontramos con preguntas e inquietudes acerca de cómo hacer que las personas que ahí laboran sean mejores personas, mejores profesionales, mejores jefes, mejores líderes, la respuesta no es fácil; especialmente cuando en las organizaciones se buscan cambios “radicales” que fácilmente pueden revolucionar de forma positiva o negativa el andar de la empresa generando resultados importantes a corto plazo, pero desastres al mediano y largo plazo porque solo se vieron los aspectos económicos y no como estos pueden afectar a los seres humanos que hacen posible estos cambios.
Los cambios radicales no se generarán si no contamos con las personas que los puedan efectuar y más aún si no tenemos la madurez para aceptarlos. ¿Es posible ser mejor en todo? La respuesta no puede ser un contundente sí o un no, lo contundente proviene de aplastar, moler, pegar, golpear, pero para ser contundente en la vida, no hay que aplastar ni pegarle a nadie, se tiene que ser contundente con uno mismo, las personas de mayor éxito no son las que tienen una gran diferencia con las demás personas, son tan solo pequeñas cosas que se agregan a lo que todo el mundo hace.
Por ejemplo, en una carrera de caballos, el primer premio puede ser tan solo por la diferencia de una nariz, en las noticias de las carreras dirán: primer premio ganó por una nariz, segundo puesto ganó por un cabeza, nuestro mundo no es muy diferente, el lograr un negocio muchas veces son por una nariz de diferencia ante competidores.
En las Olimpiadas, la fama y el éxito depende de milésimas de segundo, el nuevo récord de 100 metros planos es de Usain Bolt con 9.58 segundos desde 2009, el segundo lugar fue 13 centésimas de segundo menor con 9.71. Si el que ocupó el segundo lugar, Tyson Gay, hubiese tenido la misma velocidad el año 2008 cuyo tiempo ganador fue de 9.72, hubiese sido el primer puesto, así son todas las cosas en la vida, sin embargo, estas 13 centésimas de segundo es el resultado de cada día cuando se trata de lograr o no el objetivo trazado.
En los grandes negocios, las cosas se ganan por puesta de mano, el primero que llega es el que gana más, pero, tanto se debe llegar primero como saberse mantener, eso depende tan solo de pequeñas cosas, los grandes negocios, familias, empresas son grandes por los pequeños detalles.
Cuando cuestiono a la gente acerca de su futuro profesional, muchas veces me encuentro como respuesta “el querer ser el mejor” “el mejor de la empresa” sin importar cuántos “callos pisar” es importante que entendamos que para ser los mejores, primero deben ser mejores seres humanos y aprender a admirar a otros, pero no ser su imitación, sino seguir sus huellas, pasar del querer a ser.
Los japoneses dicen: primero imitar, luego igualar, finalmente superar. De la misma manera, así como tú imitas, otros te imitarán, tú también deberás dejar tus huellas, no para que las sigan simplemente, sino para señalar la dirección de un camino, un artículo de vida ‘ok’ dice: “Una vida mejor implica no solo hacer una sola acción, en el caso del atletismo no solo es correr, implica también mejor alimentación, ejercicios orientados, pensamiento y predisposición positivos, disciplina e involucramiento con el entorno”. Todos estos aspectos son cosas pequeñas que van sumando. El que se queda con el primer puesto es tan solo 13 centésimas mejor, si falla alguna de las cosas pequeñas, las 13 centésimas no se conseguirán. Por esto es importante la disciplina, mantenerse sin prisa, pero también sin pausa; el mundo es lucha, es movimiento, cambio constante y nuestra vida es igual.
Siempre sé tú mismo, no imites, sube sobre los hombros de aquellos que son tus ejemplos y ve el panorama, no debes golpear, aplastar ni vencer a nadie, solo crecer tú mismo. Ser el mejor es una contundencia contigo mismo, para ser mejor necesitas crecer, no eliminar a tu adversario, sino ser más grande que él. Si dos personas en la misma empresa parten del mismo puesto y ambas se quedan sin crecer, ninguna será mejor que la otra, si de las dos personas una de ellas se empequeñece, se envilece, la otra será mejor porque se mantuvo firme, pero tiene que esperar que el otro se debilite. Sin embargo, si tú creces sin esperar que el otro decrezca o se mantenga en su tamaño tan solo te preocupas de crecer, de ser cada vez mejor, llegará el día en que serás tan grande que vencerás, no por haber ganado alguna pelea o competencia, sino tan solo por haber crecido, dependes de ti mismo.
Eso es ser el mejor en todo, crecer, este es el secreto del éxito: crecer, siempre crecer, siempre ascender, siempre en movimiento, en expansión, partiendo de las pequeñas cosas las cuales siempre deben sumar. Todo lo que reste apártalo o dale menor importancia, lo que reste a las cifras de tu vida ponlo lejos, a la mayor distancia, lo que sume a las cifras de tu vida que permanezcan contigo, abrázalas, increméntalas. Ser mejor persona te llevará a los mayores límites, tan solo persiste siempre, ya que los que no triunfan es porque dejaron de persistir. Tú serás mejor en todo, tan solo crece día a día. ¡Feliz Domingo!