Ser padres en la era de las telecomunicaciones
Todo en la vida evoluciona, incluyendo las funciones de los padres en el hogar; pasamos de ser los proveedores de alimento, seguridad y educación, a ser, además de lo ya mencionado, también reparadores, instaladores, choferes y, con la tecnología tomando cada vez más control de nuestras vidas, hasta soporte técnico (esto último lo conversé con un amigo y me dijo que era discutible pues a veces nuestros hijos saben más de tecnología que nosotros). La idea central es que la tecnología, además de resultar cómoda para muchas cosas, se ha convertido en un nuevo reto para poder llevar una paternidad efectiva.
Yo recuerdo cuando estábamos en secundaria y tenías alguna enamorada, el terror que se sentía cuando llamabas a su casa y de repente te contestaba una voz masculina (el papá de la niña), temeroso preguntabas: “¿está fulanita?”, esa voz tétrica contestaba: “¿de parte de quien?”. Para poder dar tu nombre primero tragabas en seco y luego respondías. Hoy día los chicos no pasan por esta terrorífica experiencia pues llaman directo al celular de la chica y asunto resuelto; por la misma causa no tienen siquiera límites de horario y llaman cuando les da la gana o simplemente se chatean por algún tipo de mensajero instantáneo hasta altas horas de la madrugada.
La tecnología ha abierto muchos más frentes que pueden causar una distorsión en la formación del carácter de los más pequeños. Los programas de televisión han variado mucho, entre las caricaturas con personajes anárquicos, los shows para niños y adolescentes donde el respeto y los valores quedan muy olvidados y los “reality shows” con temas adultos y hasta hedonistas, la televisión constituye una fuente de información que desvían la formación de buen criterio en el público joven.
Atrás quedaron los programas de humor sano como Trespatines con su jocosidad sin doble sentido y El Chavo del 8 con su vida en la vecindad; aunque esto todavía tiene una vigencia por los valores de respeto y convivencia que en el fondo muestran en este.
Otro flanco que debemos ahora los padres de familia cubrir es la información que tienen acceso nuestro hijos por internet.
Muchas veces en una búsqueda en Google pones que quieres buscar información relacionada con un tema y te aparecen varios enlaces que llevan a sitios de adultos o con un contenido no apto para todo público. Esta es una situación importante que tienes que prever y conversar de forma serena con tus hijos en cuanto a lo que regularmente accesan en la red.
Hablando de redes, la redes sociales son otro reto. Mi idea de estas novedosas formas de comunicación es que son un sitio en que se puede compartir información, mensajes y temas de interés común entre las personas. Hay que hacerle saber a los hijos que todo lo que se coloca en el internet es de dominio público, incluso si uno lo pone como privado, alguien puede simplemente hacer un “copy & paste”’ y convertirlo en algo de acceso mundial.
Hay que establecer normas de lo que se puede subir en las redes sociales y explicarle a nuestra prole que todo lo que publiquen puede tener consecuencias.
Bueno, la idea estos escritos no solo es ver lo malo sino hacer algunas propuestas para que en nuestros hogares podamos enfrentar ese nuevo reto de ser “padres cibernéticos”. En mi casa hay una norma, los celulares están prohibidos en la mesa a la hora de la comida y todos estos aparatos telefónicos duermen en la misma mesa de noche. Esto ha ayudado a controlar un poco el tema de los horarios y a que exista de todas formas algo de disciplina en el hogar.
Una idea muy buena que vi es la de hacer intercambio de trabajos por privilegios. Con el tiempo me he dado cuenta que el privar a los adolescentes del acceso a la tecnología les duele mucho más que una buena cuera, aunque a veces esa cuera llega a ser inevitable. Es por ello que para ganar ese privilegio de usar la tecnología deben ganarlo con buenas notas y contribuir con las tareas del hogar.
Ciertamente ser padres en tiempos anteriores no era más fácil, pero sí menos complicado. Si nuestra era tiene todos estos nuevos retos, imaginen cuando nuestros vástagos lleguen a tener ellos que vivir su propia experiencia como líderes de su hogar. Nos toca a nosotros sentar las bases de valores para que sean los pilares de su carácter…