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Ser periodista


Hace unos diez años fui invitado a dictar una conferencia sobre ética periodística en la Universidad de Chiriquí. Y allá me di cuenta de que había una sentida rivalidad contra los periodistas no graduados en una universidad; se nos trataba casi despectivamente como “empíricos”. Por eso empecé diciéndoles, que el término empírico no tenía sentido cuando se lo atribuían a muchos periodistas panameños. Que tal vez podrían calificar así a Gil Blas Tejeira, que fue un magnífico estudioso del idioma español, sin asistir a una universidad; o al valiente y brillante Guillermo Sánchez Borbón, que tampoco hizo estudios universitarios. Pero cuidado con llamar empíricos a Harmodio Arias, José Isaac Fábrega, Mario J. de Obaldía, Eduardo Ritter Aislán, Carlos Iván Zúñiga, Mario Augusto Rodríguez, Ramón H. Jurado, y a muchos otros que, aunque no fueron graduados de periodismo en universidad alguna, sí tuvieron estudios universitarios en otras disciplinas; y hasta fueron profesores universitarios algunos de ellos. Y todos fueron grandes periodistas.

Me perdonan que les hable del caso mío. Yo tampoco soy un periodista empírico. Yo cursé, casi hasta el final, la carrera para profesor de español; y no la terminé porque en el último año me nombraron para desenvolverme en un cargo diplomático en Argentina; y no terminé mis estudios para profesor. Y algo más, en mis tiempos de universitario no existía la carrera periodística; y yo, que lo confieso, nací para periodista, estudié para profesor de español con la esperanza de que algún día lo sería. Los estudios del idioma, su literatura y su gramática, me sirvieron más tarde grandemente como periodista. Creo que uno de los requisitos más importantes que se le deben exigir a un profesional del periodismo, es que sepa hablar y escribir bien; y esto, sea graduado o no como periodista en una universidad.

Pasé diez años en el servicio diplomático; y algunos recordarán que desde Argentina, España, Brasil, Suiza y Hong Kong, mantuve siempre una frecuente relación con los periódicos panameños. Y ahora, acabo de cumplir 40 años como periodista radial en Chiriquí.

Estoy convencido de que a un periodista no lo hace la universidad, por más prestigiosa que ésta sea. El periodista se hace trabajando el periodismo. No quiero desmerecer los estudios de periodismo que se realizan en una universidad, pero quiero enfatizar que es en la práctica donde se hacen los periodistas…

Sobre esto y muchas otras cosas hablé a los estudiantes de periodismo de la Universidad de Chiriquí, hace un buen rato.