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Ser un líder

Por: Redacción 25/11/2014

Profesor de la Facultad de Administración en Universidad del Istmo

Nos hemos preguntado cuántas veces hemos servido a otros sin siquiera pensar en recibir algo a cambio. Es usual servir a los demás guiados por las costumbres inculcadas en nuestros hogares, por nuestra educación académica y por los parámetros laborales; sin embargo, esto no determina que se tendrá éxito a nivel profesional y/o que demos un servicio de excelencia a los clientes.

Desde realizar las tareas más sencillas hasta realizar las funciones más complejas si aprendemos a amar lo que hacemos, de seguro lograremos un futuro exitoso; tener una actitud positiva nos va sumergiendo en ser un ejemplo para otros sin darnos cuenta muchas veces.

Este camino nos va acercando a ser líderes, cuando se van viendo apreciaciones de otros, felicitaciones de cercanos, cuando el trabajo que hacemos se nos hace más fácil y comenzamos a ganar nuevas responsabilidades o hacemos más de lo que nos corresponde, ya sea para: aprender cosas nuevas, mejorar nuestras labores cotidianas para hacerlas más eficientes, también estar siempre abiertos para aprender cada día, entonces hemos creado internamente el hábito de aprender para servir y ayudar a otros.

Servimos, superamos expectativas por ir un poco más allá de ayudar, inspiramos y lideramos desde pequeños grupos hasta grandes masas de personas, por el simple hecho de hacer: De lo más mínimo lo mejor y con una actitud positiva y carismática.

Personalmente soy creyente de que aprender para servir es:

“Amar lo que haces para conseguir un futuro exitoso y generar experiencias que nos ayudarán positivamente a crecer personal y profesionalmente”.

Cuidar a nuestros clientes es importante; aprender a servir, nuestro objetivo como líderes; esto es algo muy delicado, porque ganamos clientes, pero también los podemos perder.

Algo primordial al momento de manejar un conflicto con un cliente es tener claro que el cliente es el único que decide si seguir con nosotros o nos cambia por otro que sí llene sus expectativas.

Está escrito que hay límites en los procedimientos en la mayoría de los negocios, pero también existen excepciones que muchas veces nos proporcionan un cliente leal quien nos brindará el beneficio de seguir junto a él por años, al mismo tiempo se sentirá apreciado y confiado en hacer negocios con nosotros como representantes de servicio al cliente y/o con el negocio el cual lideramos o al que pertenecemos.

Es así como generamos publicidad positiva de boca en boca, ganamos recomendaciones, y si soy un buen trabajador y me gusta lo que hago, vendo mi nombre como un representante de servicio al cliente porque conozco y hago bien mi trabajo siempre, “cuido a mis clientes”.

Al pasar de los años en la industria de servicio, he visto llegar compañeros ganando un salario base y solo por causar esa buena impresión con un cliente han conseguido una oferta exitosa para trabajar como líderes de grupo, duplicando hasta triplicando su salario, es aquí donde entra el amor por lo que hago, es una mezcla de saber hacerlo bien, seguir aprendiendo, especializándome en mi área e ir más allá. No parar, ya que cada día salen cosas nuevas, clientes nuevos con diferentes tipos de caracteres, tratar siempre de causar una impresión positiva, superando las expectativas de ellos, que de seguro será muy fácil que ni nos daremos cuenta de que estamos conquistando al mundo, a eso lo puedo definir como un líder innato, quien logra sus objetivos porque tiene la cualidad y está enfocado en liderar de una manera más fácil y accesible que los demás.

Sin factores como dedicación, trabajo, esfuerzo, pasión por lo que hacemos, no podremos conseguir nuestra meta de crecer personalmente y ayudar a otros. Vendámonos como una marca, recordemos que el liderazgo se puede adquirir, pero para que se dé, se debe trabajar en ser un ejemplo para los demás, ya que no hay líderes sin seguidores.

Es donde viene un consejo muy importante que una vez me dieron cuando comencé a trabajar en la industria del servicio: “Tratar siempre a todos con el mismo respeto y profesionalismo. Nunca sabremos si a la persona que tenemos al frente, puede ser nuestro amigo o enemigo y pueda afectarnos profesionalmente de una forma negativa o nos cambiará nuestro futuro positivamente”.

Manejar nuestras percepciones de una manera objetiva, crear una comunicación real con nuestros clientes, mostrar alternativas que no afecten al negocio, mantenernos al día con los cambios recientes en la industria para la cual trabajamos orientará a nuestros clientes de una manera positiva.

“A tus clientes no les gusta que les des un mal servicio, pero a tu competencia sí, Kate Zabriskie.

 

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