Será un maleficio
Monseñor Emiliani, le digo en esta carta que nuestra familia tiene una maldición. No levantamos cabeza. Estamos viviendo de "ruina en ruina". Yo creo que alguien nos ha echado un maleficio y tengo casi la seguridad de saber quién es. No encuentro trabajo y de eso ya llevo tres años y para colmo de males, mi esposa lleva cinco años padeciendo de una rara enfermedad que los médicos no pueden curar. Solamente un hijo trabaja y pronto se va a casar y ya nos dijo que no podrá ayudarnos más.
Tengo una hija que ya lleva dos hijos con diferentes hombres y no la veo que reflexione y tome la vida en serio. Los otros dos muchachos alguna que otra vez trabajan y ninguno de los cuatro ha querido terminar sus estudios. Mi oficio es el de técnico agrónomo. Tengo mucha experiencia en eso, aunque nunca pude ser ingeniero en esa rama por falta de medios. Me las arreglo como sastre, oficio que me enseñó mi padre, y mi esposa y yo hacemos pantalones, pero hay poca clientela y estamos siempre apretados. Llegamos a tener una tienda de ropa, pero en un fuego se quemó con todo el viejo edificio que la albergaba. A mí me han dicho que existen estas cosas de las maldiciones y que hay gente que se encarga de hacer brujerías. Hay un familiar nuestro con quien he tenido muchos conflictos desde hace años, quien se dedica a eso y estoy seguro de que él es el que nos tiene así.
No crea en eso, señor, se lo digo. Esos maleficios y hechicerías son puro cuento y actúan esos brujos con base en la sugestión que nace si se cree en sus supuestos poderes. Si usted tiene temor a esos "poderes ficticios" y comienza a sugestionarse, verá todo lo negativo que le suceda en relación con eso y creará su propia telaraña mental de supersticiones.
Mire, el problema suyo es el que tiene mucha gente: falta de empleo y escasez de recursos por la situación económica reinante. Cuidado y su esposa se está enfermando porque está sugestionada por "los maleficios", o será también que se está sumiendo en una depresión que la condiciona físicamente. Le pido con urgencia: arranque de su mente esa idea y no piense que su familiar le puede hacer algo. Los muchachos necesitan estudiar para ser "más competitivos". Su hija necesita ayuda espiritual y psicológica. Está frustrada por haber sido engañada. Deben reunirse en familia y orar mucho y conversar sobre estos temas y perder el miedo. Buscar ayuda espiritual y sumarse a alguna comunidad de su parroquia o algún movimiento de Iglesia. ¿Por qué no se anima y vuelve al negocio de venta de ropa? Comience de nuevo. No se dé por vencido. Eso nunca. Recuerde que si "tuviera fe como un granito de mostaza movería montañas". Es cuestión de tener fe en el poder del Señor y luchar humanamente con todas sus fuerzas.
¡Vamos! Limpie su mente de esas falsas ideas de poderes de brujos, que son farsantes y comediantes. Pacifique su mente con la oración; ármese de valor y emprenda una acción productiva usando los métodos de las "microempresas". Ejerza el papel de líder familiar animando a su familia a levantarse. Y pida al Señor que lo ayude convencido de que así será, ya que con El usted es invencible.
Monseñor