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Servidores políticos

Por: Redacción 06/12/2014

El artículo 30 del Código Electoral expresa lo siguiente: “Queda prohibido a los servidores públicos realizar actividades de propaganda partidaria en su horario de servicio y utilizar la autoridad o influencia de los cargos para servir intereses de determinados candidatos en el proceso electoral”. Ministros y funcionarios del gobierno panameñista participan en el proceso electoral de los circuitos impugnados en apoyo de los candidatos oficialistas. Sin embargo, el Tribunal Electoral (TE) y la Fiscalía General Electoral nada hacen para impedir la irregularidad que se realiza en la víspera y el mismo día de las elecciones en los circuitos.

Los ministros no dejan de ser ministros ningún día de la semana. Son servidores públicos sin horario de servicio, afectos, por tanto, a la prohibición de manifestar actos directos, indirectos o velados en usufructo político de los candidatos de su partido o de cualquier otro.

Los magistrados del TE violan impunemente el Código Electoral con actos y expresiones cargados de parcialidad política. El artículo 31 estipula que “los servidores del Tribunal Electoral y la Fiscalía General Electoral serán imparciales y les será prohibida toda participación en la política, salvo la emisión del voto”.

Los magistrados del TE, Erasmo Pinilla y Eduardo Valdés Escoffery, no acataron la ley electoral que les obliga a salvaguardar la imparcialidad electoral. Pronunciaron discursos en ceremonias públicas contra el gobierno de Cambio Democrático (CD) y en favor del gobierno del Partido Panameñista. Ordenaron la anulación de los resultados solo en los circuitos en los que ganaron diputados de CD. Hoy no podrían esconderse ni debajo de las piedras por sus dictámenes politizados, refutados después por el pueblo en las urnas.

A pesar de estos antecedentes, el magistrado Valdés Escoffery, que desempeña el cargo por veinticuatro años consecutivos, no tiene empacho en declarar a los medios que está dispuesto a continuar en el cargo por diez años más. Como ya cumplió el periodo y el Gobierno debe nombrar al reemplazante, en pocas palabras se ofrece para proseguir al servicio de los intereses de los tres partidos cogobernantes. Dicen algunos que la pérdida de la confianza es como la pérdida de la virginidad femenina: irreparable, irrevocable, definitivo.

Llegó el momento de ponerle término al desempeño de los magistrados, luego del repudio popular puesto al descubierto que merecieron en las elecciones de los tres circuitos impugnados. Afortunadamente hay innumerables panameños que pueden ser nombrados magistrados del TE y reemplazar a los actuales que perdieron credibilidad.

El sistema electoral, como hemos reiterado, debe ser revisado y modificado en profundidad en diversos dispositivos. Niega los principios fundamentales de la transparencia que los ciudadanos desconozcan la identidad de las personas naturales y jurídicas contribuyentes económicos a las campañas y que el TE proteja la confidencialidad de los aportes conocidos, y no investigue donaciones no declaradas.

Empecemos nombrando magistrados independientes. No debemos soportar más el bochorno de elecciones anuladas por parcialidades políticas aberrantes. Después de esta clase de magistrados, solo queda el diluvio.

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Jueves 6 de agosto de 2026