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Si comemos carreteras


Unos amigos poseen una finca. Esta se pagó gracias a la siembra de productos del agro. Se encuentra localizada bastante cerca de los centros de producción del país si la comparamos con otras.

La riqueza de nuestra tierra, que permite la siembra de casi cualquier producto, la generosidad de nuestro clima que muchas veces no apreciamos, fueron algunos de los factores que colaboraron en lograr el objetivo inicial de poseer un bien que pudiera ser parte de su aporte a la economía nacional.

Pero este no fue un esfuerzo fácil. Existe un camino entre esta finca y la más próxima carretera de asfalto de seis kilómetros que no es más que un camino de penetración de tierra, sin canalización ni drenaje el cual es atravesado por al menos tres quebradas. Este camino comunica a dos poblaciones de al menos doscientas personas cada una con la ciudad más próxima.

Igualmente, existen otros propietarios de terrenos que, sin exagerar, nunca se ha visto dejar en el ocio. Estos terrenos han sido utilizados una y otra vez para la producción agropecuaria y ganadera con excelentes resultados.

Pero volviendo al factor negativo, todos tienen el mismo problema: esos seis kilómetros a la hora de sacar la producción al mercado se convierten en un esfuerzo costoso y laborioso que los productores panameños no merecen.

Una vez, como a la una de la madrugada se les atascó un camión lleno de maíz recién cargado. Tuvieron que trabajar casi dos horas bajo un inclemente diluvio para poderlo sacar del lodo. Eso fue hace casi veinte años. Esto sucede en todo el país a casi todos los pequeños productores. ¿Cómo el país va a lograr producir lo que necesita para alimentarse solo si no se puede trasladar su propia comida?

Él ha conversado el tema con Presidentes y Ministros. Ningún resultado. Me pregunto, ¿Si mi amigo que ha tenido acceso a estas personalidades de todos los gobiernos y no ha logrado nada, que será de esos productores cuyo día a día es lo que sale de la tierra y tienen décadas y décadas de escuchar promesas y planes de gente que no conoce?

No solo el agro: maestros que arriesgan la vida en este tipo de caminos, contratistas que llevan agua, electricidad, etc. y que perecen por accidentes innecesarios, entre otros.

¿Cuándo entenderán los hacedores de políticas públicas que no nos merecemos un país que siga manteniendo caminos de penetración con la misma infraestructura de cuando se inició nuestra era republicana? Ojalá podamos superar como país la politiquería barata que nos aniquila y nos impide avanzar e invertir los recursos provenientes de nuestros impuestos en hacer más fácil la vida y la subsistencia a todos los panameños.

*Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.