Si en el PRD aprendieran de sus errores les iría mejor
La aparición repentina del candidato del Partido Revolucionario Democrático en gira de campaña con el diputado Raúl Pineda, recientemente, fue para los entendidos el preámbulo de la absolución de este último del proceso que se le seguía dentro de esa organización política por el caso Messina.
Recuerdo que luego de la aparición en medios del candidato presidencial Juan Carlos Navarro, a la postre secretario general y representante legal del PRD, indicando que se procedería internamente con el diputado, entendidos, expertos y no tan expertos indicaron que el proceder era excesivamente apresurado y podría terminar mal; como efectivamente ha sucedido.
Quizás se quiso repetir la fórmula de solución como con el reciente caso del excandidato a la alcaldía capitalina “Bobby” Velásquez. Me quiero detener en este punto porque quizás, si vemos los antecedentes, podremos graficar mejor lo que puede ser el resultado de todas las decisiones anteriores.
Cuando pierde “Bobby” Velásquez la elección municipal de 2009, estuve recabando información lo más objetiva y certera posible para determinar en detalle, las reales causas de su derrota y entender si era posible que pudiera, en el futuro, intentarlo nuevamente.
“Bobby” Velásquez pierde la elección por dos motivos principales. El primero, que le costó casi 20 puntos en las encuestas, fue que mucha gente lo veía como una persona diferente, un político de más acción y hechos cumplidos que el típico clientelista que ofrece el cielo y la tierra. No por honrado, por honesto. Cuando “Bobby”, mal asesorado, niega primero y luego confirma sus reuniones con el colombiano del problema que ya todos conocemos, muchos de los que confiaban en él, en ese entonces casi el 70% del electorado capitalino, lo tildaron de mentiroso. El panameño acepta que sus políticos roben, tengan queridas y queridos, regalen la plata que no es de ellos, viajen faraónicamente, hagan y deshagan. Pero no perdona sentir que le mienten. La segunda razón fue el pobre resultado electoral de la candidata presidencial Balbina Herrera. Las encuestas de todos los partidos, el sábado anterior a la elección, le daban a “Bobby” Velásquez una ventaja de 5%. La misma desapareció con la avalancha electoral de Cambio Democrático y los Panameñistas.
Con lo anterior, llegué a la conclusión de que “Bobby” debería esperar toda una generación para intentarlo nuevamente. Pero no contaba con las ejecutorias del alcalde que ganó. La percepción de su trabajo fue tan mala, que generó en el electorado municipal un sentimiento de culpa para con “Bobby”. Y con ese segundo aire, su elección en 2014 era casi segura. Cuando el líder del PRD, de manera sumarísima decide pedirle la renuncia a la postulación de las primarias de la candidatura a la alcaldía de la ciudad capital, por las grabaciones que también todos conocemos, quedó por primera vez al descubierto la debilidad de la unidad interna del PRD y de la propia campaña presidencial. Me pareció un error. Debieron dejar que el electorado decidiera si castigaban a “Bobby” o no. Nunca sabremos el resultado.
Con el diputado Pineda, el discurso de un nuevo PRD se hace trizas entre la base popular. Es que el diputado Pineda no solo ha sido el más votado internamente en San Miguelito, sino que, al ser un político que surge de los barrios, con sus errores que ha tenido que pagar ante la justicia y que todos conocen, su caso ha despertado el interés de ese 85% de panameños que no está pendiente del día a día político.
En Panamá, y en esto coinciden casi todos los expertos, solo el 15% de la población está siempre pendiente de las noticias, de los programas de opinión y lo que se dice de nuestros políticos, economía, etc.
Por eso, si un político empieza a prohibir cosas o a decir algo hoy y cambiar de opinión mañana, lo más seguro es que el electorado lo castigue severamente. Esa es nuestra historia electoral. Se castiga al que trabaja muy pegado al libreto (o sea, que solo legisla si es diputado y no está regalando uniformes deportivos y bolsas de comida, entre otros), o al que no inspira confianza.
Justo en el momento que el PRD necesitaba un replanteamiento de su estrategia y hacerla más abierta con miras a incorporar el voto independiente, se comete este error de percepción y confianza.
No tengo idea cómo lo van a resolver. Lo que sí tengo muy claro es que el tiempo se acaba y no necesariamente es mucho el que tienen. Amanecerá y veremos.