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Si no fuera importante…


Si el caso de Ana Matilde Gómez no fuera importante, no seguiría recibiendo la atención de figuras públicas y políticas, cuyas opiniones y sentires, ya sea a favor, ya sea en contra, recogen cotidianamente los medios de comunicación. Gómez, nombrada como Procuradora General para el periodo 2005-2014, fue separada del cargo repentinamente, juzgada con una celeridad inusitada y finalmente sentenciada con pena de destitución y 6 meses de prisión. La Corte Suprema convino en convertir la pena de prisión a días-multa, fijó en 4 mil balboas la suma que Gómez debía abonar para evitar las rejas y le extendió un plazo de un año para hacer efectivo el pago. La ex Procuradora se negó a dicha conversión como muestra de que no aceptaba que se trataba de un fallo en justicia. Distinguidos juristas denunciaron el carácter político del juicio y lamentaron la precariedad de los razonamientos esgrimidos por el pleno de la Corte Suprema en una mayoría de 5 votos contra 4. Un viejo activista de la democracia inició una campaña pública para recoger “real a real” el dinero que Gómez debía pagar como resultado de la sentencia. Desde entonces el nerviosismo de los actores gubernamentales ha mostrado una variedad de rostros en los que se conjugaba siempre el intento de hacer creer que no se trataba de un caso importante, hasta que ayer vimos la cara misma de la desesperación: un periodista pro gubernamental que pagará la totalidad de la multa para acabar de una vez por todas con la campaña sobre el caso Gómez. Todo indica que se trata de un caso muy importante.