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Si yo fuera dictador

Por: Redacción 20/11/2014

Ingeniero y secretario de la Junta Directiva de la Fundación IPEC

Mirando las noticias nacionales de estos días, abrumado, me dispuse a dormir un rato para ver si despertaba y era una pesadilla o descansaba de tanto asombro. En medio de mi sueño, una voz, muy lejana, me decía: “esto solo lo arregla una dictadura, y esa dictadura la vas a liderar tú”. Luego me dice la voz envolvente: “debes escribir un grupo de acciones que harás para resolver todo, no importa qué tan rara parezca la solución”. Así que me dispuse a escribir lo que se me ocurría en el sedicioso sueño.

Cierre de la Universidad de Panamá. Yo cerraría ese lugar para sanearla. Está bueno que produzcamos estudiantes que, con mucho, hablan más o menos el español y estudian carreras que no tienen ningún sentido en un país como Panamá y que su única razón es la de darles trabajo a los eternos amigos de los eternos directivos. Contrataría a expertos académicos de otros países para reinaugurarla con un presupuesto acorde a las necesidades, un plantel académico de excelencia y solo con las carreras que necesitamos en el presente y el futuro.

TODO AQUEL QUE SOBORNE, ASÍ SEA PARA LA FILA DE SACAR LA PLACA DEL CARRO, SERÁ CONDENADO A MULTAS DOLOROSAS. LO MISMO AQUELLOS CUYO COMPORTAMIENTO AL MANEJAR SEA IMPRUDENTE Y TEMERARIO. DESAPARECERÍAN LOS QUE TRANSITAN POR LOS HOMBROS DE LAS CARRETERAS, O LOS QUE TRANCAN LAS INTERSECCIONES DEBAJO DE LOS SEMÁFOROS. MULTA Y DECOMISO DEL VEHÍCULO DE INMEDIATO. JUICIOS SUMARIOS.

Suspendería la Beca Universal. En su lugar, aumentaría el salario a los profesores, acompañado de una escala basada en la meritocracia y el crecimiento académico, así como las jornadas extras. Por supuesto, luego de una depuración lo más estalinista posible de los elementos corruptos y parásitos dentro del profesorado. Compraría terrenos para construir las no menos de 65 escuelas secundarias y primarias que necesitamos, pero eliminaría el turno vespertino y equipararía a los estudiantes de colegios oficiales con la ecuación particular.

Los presos serán útiles a la sociedad. Se dividirán en equipos que se encargarán del mantenimiento de las vías principales del país, ornato de parques, mantenimiento de aceras, ornato de los principales municipios del país y serían la mano de obra de un programa permanente de eliminación de caminos de penetración.

Eliminaría los 100 a los ya ni sé cuántos. Nunca más un programa populista-asistencialista de estos. En su lugar, los hospitales nacionales tendrán que realizar su trabajo, iniciaríamos el programa de siembra de farmacias para los ancianos, que será financiado con las incautaciones a criminales y corruptos. Si algún médico se niega a atender, lo destituiría de inmediato. No más filas a las 4:00 a.m.

Eso de disfrazar a los militares de policías se acaba. En esta dictadura, los policías serían exactamente eso. Todo uniformado podrá poner multas a los que infrinjan las leyes de tránsito, o municipales. Como mucho dejaría la milicia de frontera y protección al Canal, ya como un cuerpo militar. Justo lo necesario.

Instauraría leyes muy parecidas a las de Singapur, que lo convirtieron en el país que es hoy. Advertiremos a todos los extranjeros que lleguen al país que si traen drogas o cualquier cosa que atente contra la salud e integridad de los nacionales, serán juzgados de manera sumarísima y condenados a prisión perpetua con trabajos forzados. Basta ya de ese relajo de las extradiciones.

El deporte sería obligatorio. Las escuelas tendrían sus propios juegos. Y los deportes de conjunto serían impulsados a crear torneos desde los barrios, a todas las edades. La federación deportiva que sea encontrada con malos manejos sería tratada de igual manera que un narcotraficante. Todo el peso de la ley.

Volviendo a la sociedad civil, todo aquel que soborne, así sea para la fila de sacar la placa del carro, será condenado a multas dolorosas. Lo mismo aquellos cuyo comportamiento al manejar sea imprudente y temerario. Desaparecerían los que transitan por los hombros de las carreteras, o los que trancan las intersecciones debajo de los semáforos. Multa y decomiso del vehículo de inmediato. Juicios sumarios.

¿Les parece mucho? Aún no he tocado la Corte Suprema de Justicia ni la Asamblea Nacional. Eso es para otra parte del sueño.

Convertiría el agro en otra de las generadoras de riqueza del país. Basta del abuso de quienes explotan a nuestros productores con oligopolios y monopolios protegidos. Prisión para quienes impidan el desarrollo de la agricultura del país.

Por supuesto y lo más importante, en adelante todos pagarán sus impuestos, desde las empresa más grandes, sin importar que la ley los proteja. Sería derogada. No es verdad que van a pagar unos y los otros sencillamente pasan agachados. La recaudación de estos impuestos sería por parte de un ente gubernamental con toda la tecnología y los recursos necesarios para hacer cumplir la ley.

Lo que me parece raro es que desperté completamente feliz. Aún no tengo clara la razón.

 

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Jueves 6 de agosto de 2026