Siembra vientos y cosecharás tempestades…
El abandono de políticas y desatención de los gobiernos han desmotivado a los campesinos y productores a elevar la producción del campo.
La gente tiene menos vocación al campo, esto, a pesar de que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha lanzado una advertencia clara sobre la carencia de alimentos en los próximos años basada en parte por los efectos del cambio climático.
Hay razones fundamentales que enmarcan esta realidad; los productores viven presos del sistema de mercado, no logran obtener rentabilidad de sus productos porque los intermediarios les han ganado el mandado.
Aunado a esto, están a la expectativa sobre las políticas de importación, y la cereza del pastel son los jugosos pagos que reciben por sus tierras de parte de inversionistas interesados en desarrollar proyectos inmobiliarios.
La reactivación del campo requiere en estos días no solo de una gran inyección económica que entusiasme a los productores a volver a sembrar, sino de otra dosis de confianza por parte de éste o el gobierno de turno, para trazar una política agropecuaria seria sin alteraciones, sin importar quien gobierne.
De lo contrario, y de continuar a este ritmo, pronto la crisis del agro entrará en el peor abismo de su historia. Una década atrás este sector aportaba el 10% del PIB, cifra que en estas fechas a caso roza el 3%.
Los gobiernos no se han tomado el tema en serio, en repetidas ocasiones las agendas agropecuarias giran en torno a simpatías del ministro de turno hacia el gobernante sin tomar en cuenta las consecuencias de sus acciones.
En los últimos 8 años, igual número de ministros han calentado la silla del MIDA. No se cuenta con un diagnóstico claro del sector, no hay un norte definido aún, mientras, las hectáreas de arroz, frijol, tomate y otros rubros son cada vez menos. Es inconcebible que al agro se le mire como la cenicienta del gabinete siendo ésta la fuente de tranquilidad social de cualquier país.
Faltan caminos de penetración, préstamos blandos, tecnología, educación y lo medular; investigación. Hay un llamado de los empresarios para rescatar el agro. El gobierno parece tener una orientación similar, no igual, y éstas diferencias de no limarse, podrían dar al traste con la iniciativa de programar una estrategia estatal a largo plazo. Pongamos nuestro mejor esfuerzo y voluntad para reflotar el agro que parece empantanado en los peores tiempos de su historia.
Periodista.