Sífilis y armas químicas
La noticia le dio la vuelta al mundo: La próxima publicación de un estudio que relata cómo 696 guatemaltecos -presos, soldados y pacientes de hospitales psiquiátricos- en Guatemala fueron utilizados como cobayas humanas, ha generado que el Gobierno de Estados Unidos pida perdón a ese hermano país centroamericano. Los experimentos se dieron entre 1946 y 1948 por parte de médicos del servicio de salud pública estadounidense que los infectaron con sífilis y gonorrea para estudiar los efectos de esas enfermedades venéreas y cómo la penicilina podía combatirlas.
Si por allá llovió por acá no escampó. La información anterior nos remite al hecho de que por más de 40 años los EE.UU. tuvo un programa activo de armas químicas en Panamá, sin conocimiento alguno por parte del Gobierno o población panameña. Según un estudio realizado por Fellowship of Reconciliation (FOR) de Estados Unidos, desde la década del veinte hasta 1946, este programa estaba enfocado en la defensa del canal, y desde 1943 hasta 1968 el programa intentaba probar municiones químicas bajo condiciones tropicales.
El 20 de diciembre de 1943, el Cónsul de EEUUs propuso conducir "ciertas pruebas químicas de guerra bajo las condiciones existentes de la selva" en la isla San José, en el archipiélago de Las Perlas. Más de 130 pruebas fueron conducidas en esa isla entre mayo de 1944 y finales de 1947. Los agentes químicos probados incluían, gas mostaza destilado, fosgeno, cloruro cianógeno y cianuro hidrógeno. La municiones químicas llevadas a la Isla San José eran almacenadas en la base de Río Hato, lo que un oficial militar describió como un "escenario horrible" después de una inspección en 1946. Varias de las pruebas del proyecto San José involucraban a sujetos humanos, integrantes de tropas militares. Una de las pruebas de San José buscaba "determinar si existía alguna diferencia entre la sensibilidad de las tropas portorriqueñas y estadounidenses al gas H (mostaza)".
En la isla San José, miles de morteros y bombas químicas fueron detonadas y lanzadas a once áreas blanco, principalmente del lado norte de la isla. En la isla el peligro de la existencia de municiones químicas no explotadas permanece todavía 50 años después de las pruebas y el estudio de FOR calcula que pueden existir una tres mil municiones químicas sin estallar en ese lugar.
Según el Coronel Edmund Libby, Director de Proyecto para Pertrechos Químicos Almacenados del Programa de Desmilitarización Química del Ejército norteamericano: "Nuestra experiencia indica... que los agentes químicos de guerra que permanecen en contenedores de almacenaje o en municiones, o que son retenidas de otra manera en cantidades, pueden mantener esencialmente todas sus propiedades tóxicas para muchos años".
Al calor del reconocimiento de los hechos en Guatemala es importante que el Gobierno de los Estados Unidos divulgue completamente toda la información relacionada con los sitios donde municiones y agentes químicos pudieron haber quedado abandonados en Panamá, y que comprometa los recursos necesarios para eliminar segura y rápidamente las armas y agentes químicos y no químicos que abandonó en Panamá, al igual que los explosivos depositados en los polígonos de tiro, además de indemnizar a las víctimas de tan desatinadas acciones. Así sea.
