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Significado de educar en valores


Jesús A. Saldaña López (opinion@epasa.com) / Supervisor Regional de Educación de Panamá Este.

¿Qué es la educación? Esta es una de las preguntas fundamentales que debemos resolver si deseamos comprender la educación en valores. De ese juicio dependerá el significado y trascendencia de la denominada educación en valores.

¿Qué significa educar? Es a su vez necesario dar respuesta a este planteamiento para poder contextualizar fines, implicaciones y consecuencias de toda tarea educativa. Cuestionarnos sobre su significado es revisar y replantear la educación y descubrir que existen perspectivas nuevas o complementarias a la escuela y a sus docentes.

Preguntarnos por el significado de educar es relevante, pero es necesario advertir que, como en toda tarea humana, esta respuesta no es estática, sino que cambia con el tiempo. A la palabra educación se le ha dado diversas interpretaciones y no existe una respuesta única y dogmática; sin embargo, en la época contemporánea debemos reconocer algunos de los cambios más significativos en relación con la tarea educativa. Algunas de estas tendencias de cambio son las siguientes:

De énfasis en contenidos a énfasis en procesos: de memorización a pensamiento; de información a creatividad; de pasividad del alumno a participación activa; de enseñanza a aprendizaje; de centrarse en el maestro a centrarse en el alumno; de controlar a responsabilizar; de formar individualmente a educar para lo social; de desarrollar solo la inteligencia a formar un ser integral.

A partir de estas tendencias resulta explicable la importancia que actualmente tiene la educación en valores, una educación que está tratando de dar una respuesta diferente a la educación tradicional, en la que solo importaban los conocimientos y se olvidaba la formación, y en la que destacaba la inteligencia, pero se dejaban en un segundo plano los sentimientos y la voluntad.

En la época contemporánea nos preocupan más las condiciones operativas de la educación, como los métodos de aprendizaje o las tecnologías o recursos que se utilizan; sin embargo, la actividad cotidiana no nos lleva con frecuencia a preguntarnos ¿para qué la educación?, ¿cuál es la contribución de la educación escolarizada?

La educación en valores es un replanteamiento cuya finalidad esencial es humanizar la educación. La educación sufre un proceso de transformación y desea recuperar la esencia que nunca debería haber perdido. Una educación en valores es necesaria para ayudarnos a ser mejores personas en lo individual y mejores miembros de los espacios sociales en los que nos desarrollamos.

Parafraseando a Savoy (1984), diríamos que el ser del hombre logra acrecentarse a través de los diversos aprendizajes que efectúa a lo largo de toda su vida; el hombre se instruye, se forma, se educa con los elementos culturales que por medio de sucesivos aprendizajes incorpora a su personalidad.

El hombre se humaniza cuando aumenta su esencia mediante la cantidad y calidad de los conocimientos que adquiere y por la capacidad de poder utilizarlos para solucionar los problemas que le plantea la existencia.

Y así en todos los aspectos de la personalidad humana, el hombre se perfecciona, se realiza, se hace más hombre mediante los aprendizajes efectuados en un proceso incesante e interminable, porque el hombre es un “ser inacabado” y, por tanto, susceptible de mejorar siempre (Savoy, 1984).

La educación moral o educación en valores es una exigencia de la sociedad contemporánea, en la que resulta más importante formar que informar, enseñar que juzgar o decidir que información memorizar. Pretendemos, a partir de estos conceptos, convencernos de que a los estudiantes de cualquier nivel educativo les resultará de mayor trascendencia para su futuro aprender desde la escuela a ser responsables, honestos y congruentes. Sin embargo, es necesario advertir que, a pesar de esta revisión del sentido y la finalidad de la educación para humanizar su tarea y redescubrir sus propósitos, la educación en valores no pretende sustituir la función instruccional de la escuela y de los educadores. Más aún, no podemos separar las exigencias concretas de aprendizaje, de la educación en valores.

Supervisor Regional de Educación de Panamá Este.