Siguen los errores
El Gobierno sigue empeñado en colocar la carreta delante de los bueyes para poder aprobar polémicos proyectos, y los choques ya son cosas de cada día.
A dos años en el poder y tras los errores en los que ha incurrido, con saldos hasta fatales, como la Ley Chorizo, las autoridades no aprenden la lección de que las iniciativas, para que lleguen a buen puerto, deben ser discutidas ampliamente con las personas que en un momento se verán beneficiadas y afectadas.
No se trata de cogobernar, palabra que tanto temen quienes administran el país y fueron electos para tomar decisiones importantes, sino de mantener al país informado.
La última gran equivocación ha sido la falta de datos sobre la construcción de la tercera fase de la Cinta Costera.
Desde su inicio, un grupo de moradores, movidos por diferentes intereses, ha exigido mayor información del tema.
La falta de una comunicación fluida entre ambas partes ha contaminado lo que pudo o puede ser un gran proyecto para el país y no solo para San Felipe o El Chorrillo.
Más allá de ese reclamo, el Gobierno debe manejarse con total transparencia y poner sobre la mesa cuáles son las verdaderas intenciones.
Aunque tarde, bien hizo el ministro de Obras Públicas en viajar a París, Francia, para explicarles a los representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), qué es lo que se planea en el Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá, declarado Patrimonio Histórico.
El organismo internacional, tras las evaluaciones, decidió no incluirlo en la lista de sitios históricos en peligro, pero hizo la salvedad al Gobierno de Panamá que antes y, en conjunto, deberán analizar profundamente el impacto que tendrá la obra.
Para todos los involucrados en esta polémica, la decisión ha sido la mejor; sin embargo, ¿por qué exponer al país a una situación innecesaria?
El diálogo siempre será la mejor vía para llegar a acuerdos.
Evitar el uso de esta herramienta solo traerá caos y disputas.
