Silencio sepulcral
Por ley, el pasado 1 de mayo las empresas de distribución eléctrica que operan en Panamá debieron publicar el nuevo régimen tarifario para el próximo semestre, que va del 1 de julio al 31 de diciembre.
Hasta la fecha, solo se conoce una frase que el presidente de la República anunció hace semanas, en la que aseguró que haría lo que se tendría que hacer para evitar un aumento en el costo de la energía eléctrica.
Los funcionarios que dirigen la Autoridad de los Servicios Públicos y la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. han hecho mutis sobre el tema, so pretexto de estar afinando el lápiz para minimizar el impacto de un posible incremento de la tarifa.
Solo faltan 10 días para que empiece a regir la nueva tarifa, y los cerca de un millón de clientes en todo el país no conocen si habrá o no ajuste, solo que un subsidio de parte del Gobierno es “inevitable”.
¿Qué esconden las autoridades? ¿Por qué tanto silencio para brindar una información que debería ser de conocimiento público?
Justificar este silencio sepulcral con el hecho de que los agentes del mercado eléctrico aún analizan los números, es una falacia del tamaño del país entero.
Las autoridades tienen que saber que el panameño común y los dueños de grandes empresas fijan su presupuesto en base al aumento de costos que se podrían registrar en los próximos seis meses.
Posponer este anuncio, que impactará a miles de panameños, parece irresponsable.
Un golpe al bolsillo nunca ha sido bien recibido por una población acostumbrada al paternalismo de los gobiernos; sin embargo, saber con antelación de cuánto sería el ajuste ayudaría a tomar las previsiones del caso.
Lo que se impone no son subsidios, pues contienen su disfraz de populismo y que a la postre termina pagándose con el dinero de los impuestos de los mismos panameños.
Urgen políticas sostenibles de nuevos proyectos y un verdadero ahorro de la energía por parte de los consumidores. Esas serían dos claves para evitar cada seis meses un tarifazo eléctrico.
