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Silencio urbano

Por: Redacción 07/12/2015

Se estima que más de 500 millones de personas en el mundo padecen algún tipo de pérdida auditiva. La causa principal es que el nivel del ruido en el ambiente es cada vez mayor. La circulación de vehículos, la construcción de edificios, las obras públicas y la industria son algunas de las actividades diarias que conllevan un nivel de sonido determinado. Cuando este implica molestia, riesgo o alteración del bienestar, se denomina ruido y se considera contaminación acústica.

El exceso de ruidos o vibraciones es una consecuencia directa de las actividades humanas y ocasiona la alteración de las condiciones normales del medioambiente. A diferencia de otro tipo de contaminaciones, el ruido no se acumula, no se traslada de lugar ni se mantiene en el tiempo. Las consecuencias sobre la salud se producen de manera acumulativa a medio y largo plazo.

La Organización Mundial de la Salud ha declarado que el ruido tiene efectos tanto fisiológicos como psicológicos. La pérdida auditiva es una de sus consecuencias más notorias. Los afectados suelen ser quienes se exponen con regularidad a elevados niveles sonoros de música como en discotecas, conciertos o reproductores de música.

La Alianza de la Audición de América anunció que un 15% de los estudiantes universitarios poseen un nivel de pérdida auditiva igual o mayor que la de sus padres. Un estudio publicado en la revista "American Journal of Adolescent Health" destaca que la pérdida de audición de altas frecuencias ha aumentado entre algunos adolescentes, de un 10% a casi un 20%.  Los jóvenes expuestos a un sonido de alta intensidad pueden experimentar una pérdida transitoria de la audición caracterizada por un repique en los oídos. Sin embargo, años de exposición repetida a niveles peligrosos de ruido pueden conducir a un daño irreversible, al destruir diminutos receptores sensoriales dentro del oído interno.

El ruido ambiental no solo ocasiona la pérdida auditiva, además genera efectos nocivos sobre la salud y la calidad de vida de la población, con consecuencias tanto psicológicas como en el sueño. Los desvelos frecuentes o la sensación de fatiga al despertar a la mañana siguiente son algunos de los síntomas que se pueden percibir. Altos niveles de ruido pueden provocar alteraciones hormonales como el aumento en la secreción de adrenalina, incluso la aceleración del ritmo cardiaco, la tensión arterial y la respiración pueden desencadenar en estrés y agravamiento de problemas cardiovasculares.

Concienciar a la población de que el cambio individual de algunos hábitos en las actividades cotidianas puede conseguir una reducción del ruido global al que están expuestos es una forma de no solo cuidar la salud personal, sino la del planeta en general.

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Martes 28 de julio de 2026