Silla caliente
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario tiene una especie de maleficio. En el campo dirían que lo tienen rezado y que por más que intente no logra surgir y destacar como otros ministerios.
En los últimos 12 años, por el MIDA han desfilado por lo menos siete ministros. En el gobierno de Mireya Moscoso hubo tres ministros (Alejandro Posse Martinz, Pedro Adán Gordón y Lineth Stanziola), mientras que en la administración de Martín Torrijos ocuparon esa silla dos ministros (Laurentino Cortizo y Guillermo Salazar).
A dos años de haber iniciado su gestión, Ricardo Martinelli deberá nombrar a su tercer ministro en el MIDA, luego de la renuncia de Víctor Pérez y ahora Emilio Kieswetter.
Pero muchos se preguntan: ¿Qué sucede en ese ministerio, considerado clave en las políticas comerciales y de desarrollo social del país?
Manejar los asuntos en el MIDA no es fácil y menos cuando se desconoce el sector. Los políticos que asumen el cargo no tienen la suficiente experiencia en los temas agrícolas y dependen de los asesores.
Algo parecido ha sucede con los productores o los industriales que han pasado por esa cartera. Es una institución técnica donde debe existir un excelente manejo político, que debe ofrecer resultados a corto plazo.
Los gremios agrícolas deben estar dentro de ese proceso y participar de las soluciones. Es impresionante revisar todas las inversiones millonarias en proyectos de riego y planes de reconversión.
El sector agrícola debería ser uno de los ejes de crecimiento de la economía, sin embargo, viene en picada desde hace años. Ni siquiera los agroexportadores han podido sobrevivir a las inclemencias de los mercados. Cada vez quedan menos panameños dedicados al campo.
