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Sin agua potable


Patrocinio Alvarado tiene 62 años de edad. No sabe leer ni escribir, pero desde joven se dedicó a los negocios. Trabajó como matarife y después decidió comprar y vender ganado.

A pesar de que se considera un campesino analfabeta no soporta que lo traten como ignorante. Con un puñado de recibos en la mano, reclama airado sus derechos. Su historia es parecida a la de muchos vecinos de la Barriada 2000 en Torrijos-Carter, San Miguelito. Por meses nunca llegó el agua potable, y decidieron no pagar por un servicio que no estaban recibiendo.

La deuda en el IDAAN se acumuló, junto a la morosidad con la empresa Revisalud, responsable de la recolección de la basura. Patrocinio no oculta que cometió un error al no pagar esas deudas, sin embargo, asegura que se puso al día en su cuenta de agua. “Desde hace ocho días no llega una sola gota de agua potable, y así nos exigen ser responsables”, decía indignado frente a una ventanilla del IDAAN en Ojo de Agua. Este panameño reclamaba que en lugares como Mirador, Mano de Piedra y otros sectores no llega el agua potable.

Aunque ha tratado de bajar su deuda en la tasa de aseo ha sido casi imposible, pero insiste en que las reglas deben ser más justas.

Es inadmisible que en estos tiempos, en los que el país registra un crecimiento económico envidiable, todavía la población reclame el suministro de agua potable en pleno centro de la ciudad. En las últimas semanas, la mayoría de los ciudadanos han sentido los embates de esta crisis, debido a los trabajos de construcción del metro.

El agua potable es salud, es una prioridad en todos los hogares, por lo que es urgente que se destinen todos los recursos económicos para tener un sistema decente.