Sin amenazas
Los gremios docentes vuelven a generar ese clima de inestabilidad que no le hace bien al sector educativo.
Están empeñados en convocar a una huelga nacional en rechazo a la gestión de la ministra Lucy Molinar y los planes de transformación de la educación.
Los dirigentes de estas organizaciones mantienen un discurso conflictivo y poco conciliador, pareciera que están más interesados en realizar medidas de presión que en lograr un acuerdo real que impulse el desarrollo de la educación en el país.
Estos líderes gremiales deberían ser ejemplo para sus alumnos, pero la realidad es otra. El tiempo que les dedican a las actividades gremialistas los aleja cada vez más de sus puestos de trabajo como docentes.
Cuando el Ministerio de Educación inicia los procesos administrativos por incumplir con su funciones, entonces argumentan persecución política. Algo que se ha repetido por varios años y con diferentes ministros.
La educación no puede ser utilizada como una bandera política o para abanicar posiciones radicales. Es una pena que intenten secuestrar el derecho a la educación de miles de estudiantes por querer defender sus intereses particulares.
Qué credibilidad pueden tener algunos de estos dirigentes si desde su papel de gremialistas lanzar un discurso y a las horas aparecen en los medios de comunicación promocionando la creación de partidos políticos.
Los planes de modernización de la educación deben mantenerse y las autoridades educativas no deben ceder a las presiones que quieren ejercer estos grupos.
El futuro del país no se puede poner en juego. Los cambios son necesarios y la actualización del sistema también. Es una necesidad.
