Sin cobrar
El Ministerio de Educación (Meduca) mantiene su decisión de descontarles parte de su salario a los docentes que no asistieron a trabajar el pasado jueves.
La marcha, que organizaron los gremios docentes para rechazar la gestión de la ministra Lucy Molinar y los planes de transformación de la educación, perjudicó a cientos de estudiantes en todo el país.
A pesar de que los educadores tienen el derecho a protestar y oponerse a lo que consideren no beneficia al sistema educativo, deben enfrentar las consecuencias de sus acciones.
Dejar sin clases a cientos de alumnos y paralizar parte del sistema educativo del país es un asunto grave. Cada vez que recurren a esta clase de presiones, debilitan el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es por esa razón que cada docente que incumple con su trabajo debe asumir la sanción correspondiente. Así sucede en la empresa privada y en otros sectores productivos del país.
Con la educación no se puede estar jugando porque es elemental en los planes de crecimiento del país. Una población educada permitirá a Panamá mantener sus buenos niveles de desarrollo.
El sistema educativo carece de muchas cosas, incluso los planes de estudio requieren con urgencia cambios que le permitan ajustarse a la realidad del mercado.
Esto no significa que las huelgas y paros sean la salida más correcta para lograr las demandas de los educadores. Por lo contrario, los gremios docentes deberían involucrarse positivamente con el Meduca y aportar de forma sincera al debate.
Está comprobado que los dirigentes magisteriales mantienen una agenda paralela a sus organizaciones y radicalizan sus posiciones cuando se trata de generar polémica en el país.
