Sin excepción
La inseguridad sigue ganando terreno en el país. Los asesinatos, secuestros y los casos de narcotráfico mantienen a gran parte de la población atemorizada.
La decisión del Gobierno de implementar la llamada “Ley Zanahoria” es positiva, sin embargo, la medida debe ser justa y extenderse a todos los locales comerciales.
Aplicar los controles de horarios a una parte de los negocios limita el libre mercado que existe en el país. No se pueden gestionar iniciativas solo para una parte de población.
Cualquier acción que permita reducir los niveles de violencia en la sociedad y que devuelva la tranquilidad a la población debe ser respaldada por la sociedad civil.
También hay que ser claros y admitir que los altos niveles de delincuencia que se reportan en muchos sectores de Panamá tienen su origen en la desintegración familiar y la falta de valores en el hogar.
El abuso de bebidas alcohólicas es una de las principales causas de accidentes de tránsito en el país.
La aplicación de la “Ley Zanahoria” debe ir acompañada de un plan complementario en las universidades, escuelas y colegios del país, si lo que se pretende realmente es bajar las tasas de violencia.
La economía del país también podría sufrir por estas regulaciones. Los negocios dedicados a la diversión nocturna habían reportado un crecimiento interesante en los últimos años.
Incluso, la Autoridad Panameña de Turismo se opuso en su momento a medidas similares porque afectaba a muchos comercios que dependían de las actividades turísticas.
Todos coinciden en que es necesario poner orden y controlar muchas actividades. Las medidas deben ser iguales para todos.
