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Sin explicación


El fin de semana que acaba de pasar dejó varias lecciones para los ciudadanos y las autoridades. Sin agua todo puede ser un caos, sean programados o no los cortes de agua, las consecuencias son nefastas y quizás golpean con fuerza la imagen del Gobierno.

Es una sensación de desesperación y frustración, porque sin importar el nivel social o la capacidad económica, se complica todo.

Las personas que lograron almacenar agua tuvieron que regular su consumo y los que se descuidaron vivieron horas de tensión. El agua es la prioridad para los ciudadanos, por encima de otras necesidades.

La potabilizadora de Chilibre volvió a enfrentar problemas con la turbiedad del lago que abastece la misma. Las cosas se complicaron y coincidieron con los trabajos en la tubería madre en el sector de Los Andes.

Los consumidores no tuvieron más alternativas que esperar pacientes y tolerar más de 30 horas sin agua potable.

Queda demostrado que el IDAAN no es cualquier entidad pública, es más que eso. Sin ánimos de exagerar posiblemente las situaciones que se generan allí tienen más impacto social que un ministerio.

Entonces es tiempo de realmente tomar decisiones. El país no puede vivir en la incertidumbre del agua potable, porque es contradictorio estar sin agua en tiempos de crecimiento económico.

Nadie podría imaginar que Panamá, uno de las economías modelo de la región, tenga problemas con el suministro de agua. Teniendo además una fuente hídrica excepcional y con altos niveles de pureza.

El Gobierno no puede limitarse en recursos y personal calificado para el IDAAN, entendiendo que los ciudadanos demandan calidad y eficiencia de esa entidad.