Sin huelgas no hay paraíso
Las medidas de presión que se utilizan en Panamá, por lo general, no son creativas y solo dan resultado cuando tienen una convocatoria importante o si se reportan incidentes que ponen en juego la estabilidad social.
En la mayoría de los casos las peticiones son justas; mejores condiciones salariales , reducción de los precios de la canasta básica, más seguridad y más fuentes de empleos, entre otros.
En el caso de los educadores que se avocaron a una huelga, poco efectiva según el Ministerio de Educación, sus reclamos tienen mucho sustento. El costo de la vida se ha disparado para muchos docentes que están pasando páramos.
Pero se han puesto pensar los educadores que sus estudiantes también son víctimas del alto costo de la vida. Que sus padres hacen un esfuerzo para mandarlos a recibir una educación y que en muchas ocasiones dejan de
comer para que sus hijos tengan para la merienda.
La educación es un derecho que tienen todo los ciudadanos, establecido claramente en la Constitución de la República. Por lo que nadie que respete las leyes o normas de la sociedad puede estar de acuerdo con afectar al sistema educativo.
Es evidente que los docentes tienen también derecho a reclamar mejores condiciones laborales y presionar al Ministerio de Educación para que cumpla su función. Sin embargo deben ser conscientes que cada huelga o paro que realicen perjudica directamente a la población estudiantil.
Un país en desarrollo como Panamá necesita un sistema educativo moderno y eficiente para cubrir la demanda laboral. La educación es el arma más efectiva para combatir la pobreza, no existen dudas al respecto.
