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Sin justificación


Los escándalos de supuesta corrupción en los que se mencionan a figuras políticas del país deben ser investigados hasta el final, sin importar si son caras de oposición o gobierno.

Nadie está por encima de la justicia y las leyes del país. Es triste cuando algunos diputados y líderes de partidos hablan de honestidad y transparencia, y no predican con el ejemplo.

Les faltan el respeto a los ciudadanos, porque se olvidan de responder el fondo de las controversias y se quedan en la forma. Hasta prefieren culpar a los medios de comunicación de sus males, cuando han marcado ellos mismos su historia.

El doble discurso que utilizan es patético en muchos casos.

Un día están a favor de los proyectos sociales, y al otro día lo critican con una ironía especial.

Cuando se vive de la política, se debe estar preparado para enfrentar la opinión de los ciudadanos, quienes son los principales críticos y los que castigan en las urnas al momento de ejercer su derecho al voto.

En tiempos donde abundan los aspirantes presidenciales y los alcaldes, diputados y representantes que solo sueñan con la reelección, es mejor hacer una evaluación objetiva de su gestión. Antes de comprometer su voto, revise bien cada una de las ejecutorias de ese político, desde su preparación académica hasta su integridad moral, que es quizás su mayor activo.

La mayoría de los panameños y panameñas están cansados de las polémicas, por lo que es tiempo de que se olviden de los discursos repetidos y comiencen a trabajar realmente por el país.

Basta de prometer las cosas que no pudieron hacer cuando tuvieron la oportunidad de hacerlas como gobierno. Los tiempos cambian y los ciudadanos analizan.