Sin justificación
Pareciera que algunos sectores de la sociedad y partidos políticos se sienten cómodos tratando de debilitar la democracia del país.
Es lamentable que los magistrados del Tribunal Electoral pongan en duda futuros procesos electorales, cuando son ellos los responsables de llevar adelante los mismos.
En los últimos años, el Tribunal Electoral se ha caracterizado por su buen trabajo en los distintos períodos electorales, sin embargo, lanzar mensajes de inestabilidad a la opinión pública, dos años antes de las elecciones, no es positivo para el país.
Los magistrados deben ser sinónimo de imparcialidad y deben administrar las leyes en favor de la sociedad.
Al hablar de fraudes y otras supuestas irregularidades, sin presentar argumentos sólidos, más allá de las interpretaciones jurídicas, puede ser considerado muy inoportuno.
En momentos que Panamá necesita más tranquilidad, es preocupante lo que está sucediendo. La mayoría de los ciudadanos mantienen sus esperanzas en mejorar los canales de comunicación entre los distintos actores de la sociedad.
Los órganos del Estado deben respetar la independencia que les confiere la ley. Si existen diferencias de criterio en temas importantes, entonces deben dar el ejemplo y recurrir al diálogo.
La clase política también debe colaborar en crear un mejor ambiente en Panamá. Atizar polémicas, solo con la intención de causar un daño a figuras públicas o personajes políticos, no es serio.
La democracia permite generar, a todos los niveles, escenarios de debate, sin caer en las agresiones ni en los insultos. De seguro, la mayoría de los panameños piensa en mejorar su condición de vida y en mantener un país próspero.
