Sin plata
La verdad es que iniciar una campaña política dos años antes de las elecciones generales y encima pasar por un proceso primario obliga a los políticos criollos a ponerse creativos. A estas alturas, algunos se quedaron sin plata y ahora comienzan a buscar padrinos o hacer actividades populares.
No importa el puesto que aspira ocupar, simplemente, si pretende por lo menos estar en la memoria de los electores, tiene que invertir en propaganda. Incluso, esos que se la pasan en los medios de comunicación metidos hablando de todo también tienen que buscar recursos.
La maquinaria publicitaria será abrumadora en los próximos meses, pero son los ciudadanos con poder de elección los que definirán quiénes serán sus representantes.
La política partidista es todo un mundo de personalidades; aunque la gente espera propuestas coherentes para resolver sus problemas, algunos políticos prefieren dedicarse a criticar al Gobierno, aunque sea por cosas positivas que benefician a los mismos ciudadanos.
El sistema electoral tiene algunos controles bien definidos para evitar que dineros turbios sirvan para impulsar candidatos, sin embargo, ese mismo sistema es vulnerable.
Hace unos meses se habló de que narcotraficantes podrían estar aportando a figuras políticas; aunque solo quedó en una denuncia pública, es importante que el Tribunal Electoral les preste atención a los movimientos internos de algunos colectivos.
En otros países, como Colombia, existen ejemplos de lo que sucede cuando una persona es electa en un cargo público y tiene compromisos con organizaciones criminales. Es un asunto delicado que no se puede pasar por alto en el momento que se vive en Panamá.
Los electores son los principales fiscalizadores de estos casos.