Sin prejuicios
Los miembros del Frente Amplio de Colón deben ser sensatos al momento de evaluar las negociaciones que iniciaron con el Gobierno Nacional. Intentar condicionar de manera irresponsable estas conversiones simplemente la condenan al fracaso.
Existe mucha voluntad de alcanzar acuerdos que beneficien a los colonenses y en los que se aprovechen mejor los recursos estatales que se destinan a esa provincia. Es lamentable que algunos líderes del movimiento de colonenses que está en la mesa de diálogo intenten desacreditar este esfuerzo. La Iglesia católica ha sido garante de la voluntad que existe de parte del Ejecutivo de alcanzar consensos que permitan a Colón salir del estado de abandono en el que se encuentra desde hace muchos años.
Los sindicatos y grupos políticos que buscan sacarle provecho a la crisis solo se convierten en obstáculos para lograr acuerdos positivos, porque independientemente de los temas que se discutan, ellos están más interesados en alimentar un estado de inestabilidad.
Si realmente existe interés de ayudar a los colonenses, deben hacerse a un lado y no perjudicar a las partes que discuten los posibles proyectos y programas que se han planteado. Es evidente que desde que estalló la crisis por la venta de tierras de la Zona Libre de Colón, los grupos políticos y radicales se la pasan en Colón haciendo proselitismo.
Se aprovechan de cualquier problema social para salir hablando en los medios, de soluciones para Colón, cuando la verdad es que en su momento tuvieron la oportunidad como gobierno de resolver, pero solo se limitaron a trabajar para su beneficio propio.
Los diferentes gobiernos han tenido que soportar toda clase de reclamos de las fuerzas vivas de Colón, y el propio sector empresarial de esa provincia ha salido a defender sus intereses.