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Sin privilegios


Históricamente, el gremio transportista en Panamá ha sido irresponsable, en muchas ocasiones, por la actitud permisiva con la que han actuado las autoridades de turno. Pasó por varios años con el cambio de las unidades del transporte selectivo a color amarillo, cuando se les brindó más de tres prórrogas para que cumplieran con lo que estipulaba la ley.

Este fin solo se pudo lograr con la amenaza de sacarlos de circulación para que pusieran sus papeles en orden.

Tan solo meses después y, pese a las advertencias dadas con suficiente antelación, los dueños de taxis, colegiales y servicios de transporte siguen incumpliendo la disposición de retirar su placa antes del 1 de octubre, de lo contrario, la Autoridad de Tránsito y Transporte y Terrestre no les dejará circular.

En el país y de acuerdo con las estadísticas, 30,480 unidades de este tipo de transporte están morosas, exponiéndose a multas de 50 dólares y a la remoción de su vehículo con grúa.

Es cierto que desde hace seis años no se confeccionaban las placas, lo que resulta una falla garrafal de las autoridades; sin embargo, es reprochable a todas luces la decisión de los taxistas de cerrar calles en la ciudad capital para solicitar más tiempo, afectando a miles de panameños que nada tienen que ver con su irresponsabilidad.

Su propia dirigencia les había hecho el llamado de ponerse al día con esta obligación, que también debe cumplir el resto de quienes poseen un auto en Panamá.

La Autoridad del Tránsito debe mantener su posición firme y no dejarse intimidar; de lo contrario, enviaría un mensaje distorsionado a la población de todo un país, que asiste a sus oficinas a cumplir con la ley. En Panamá no pueden existir privilegios.