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Aunque las autoridades han admitido que las estadísticas de violencia no han sufrido muchos cambios con la implementación de la “Ley Zanahoria”, todavía no existe nada concreto para suspender esta norma.
Los que se han afectado directamente con esta regulación han sido los dueños de locales comerciales dedicados a las actividades nocturnas. Las ventas se han ido al suelo y muchos han decidido cerrar sus puertas.
Al reducirse los márgenes de ganancia y las ventas brutas, entonces se han visto obligados a recortar gastos. Los primeros que han sido eliminados son los puestos de trabajo de muchas personas, como meseros y agentes de seguridad.
En las zonas consideradas turísticas de la ciudad, la actividad solo llega hasta cierta hora y después los empresarios no tienen más opción que cerrar sus locales.
La Alcaldía de Panamá y otras entidades han solicitado una evaluación completa desde que se puso en ejecución esta medida de seguridad. La economía del país también debe ser considerada al momento de hacer esta evaluación, porque sí ha quedado demostrado que los actos de violencia continúan con la misma intensidad, a pesar del control de los horarios.
Los operativos preventivos deben incrementarse y las sanciones contra las personas que conducen en estado de ebriedad tienen que ser ejemplares. Lo importante es que se cumpla con las leyes vigentes, sin perjudicar a los empresarios y las plazas de trabajo de cientos de personas.
Mientras muchos locales terminan sus actividades a la hora establecida en la “Ley Zanahoria”, otros siguen vendiendo abiertamente toda clase de licores. Lo que es una competencia desleal.
En la medida que se logren consensos en este tema de alta importancia, se podrán obtener mejores resultados. Es solo cuestión de sentarse a negociar con estadísticas reales y problemas concretos.