Sin soluciones
Los colonenses que aspiran a mejorar la calidad de vida en esta provincia deben sentarse a dialogar con el Gobierno sin intentar establecer una agenda que condicione alguna clase de acuerdo.
Cuando se exige la liberación de muchas personas que quedaron detenidas durante los disturbios que estremecieron a esa región, hay que tener presente que algunas de ellas tenían casos pendientes con la justicia y otras utilizaron armas de fuego contra los policías, poniendo en juego la seguridad de la población.
Una vez que se ha accedido a la derogación de la ley que permitía la venta de las tierras de la Zona Libre de Colón y que se crearon las condiciones para conversar, se quiere poner una serie de condiciones que no ayudan al debate sano.
La presión de los sindicatos y los partidos políticos de oposición es seria, lo que provoca cierta incertidumbre que no ayuda a nadie en la provincia. Los problemas de Colón no son nuevos, y de seguro, los líderes de los distintos frentes están claros en que no se pueden resolver inmediatamente.
Los diferentes gobiernos han tenido que soportar toda clase de reclamos de las fuerzas vivas de Colón y el propio sector empresarial de esa provincia. La decadencia en la misma ciudad de Colón es preocupante, y los ciudadanos tampoco hacen un esfuerzo para salir de esa situación.
No se trata solo de que el Gobierno, con el dinero de los impuestos de todos los ciudadanos, destine millonarias inversiones a Colón. Los mismos colonenses tiene la responsabilidad de trabajar para crear empleos y hacer más productiva esa región.
Ojalá la gran mayoría de los colonenses no deje pasar la oportunidad de sentarse y escuchar los planes para Colón, además de también proponer ideas y trabajar para el beneficio de todos.