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Sin visa rumbo a Panamá


El nuevo destino para mucho inmigrantes centroamericanos y sudamericanos es Panamá. Algunos ingresan legalmente al país y se quedan trabajando hasta caer en la condición de ilegales. Otros son más aventureros y deciden pisar suelo panameño utilizando los centenares de pasos clandestinos que tiene la frontera entre Panamá y Costa Rica.

Aunque los operativos de seguridad se han redoblado en muchos puntos sensitivos, es muy difícil controlar el ingreso de centroamericanos que vienen con la esperanza de encontrar un trabajo en el país con más crecimiento económico de la región.

Panamá posee el salario mínimo más alto de Centroamérica, seguido por Costa Rica, Honduras y El Salvador. Los megaproyectos de inversión y el crecimiento del sector de servicios hace más atractivo el país. La situación es para analizar con mucha cautela, a pesar de que la legislación panameña exige que los extranjeros demuestren que traen un capital personal de por lo menos 500 dólares, es muy fácil lidiar con este requisito.

No es un secreto que Panamá demanda mano de obra para muchos sectores y que en algunos casos los nacionales no suplen las necesidades de las empresas.

Migración ha tratado de legalizar con sus ferias a muchos extranjeros que residen desde hace años en Panamá, incluso, algunos tienen hijos panameños y una familia establecida. Sin embargo, la población de extranjeros sin papeles en regla es alta.

El tema es motivo de candentes debates a lo interno del Gobierno. La posibilidad de establecer visas sigue rondando entre las alternativas, pero mientras los controles migratorios fallen y las fronteras sean un paso expedito, el problema persistirá.

La posible fusión entre Aduanas y Migración ayudará a mejorar la fiscalización de los puertos de entrada y salida del país, pero debe existir una estrategia que sume a todas las entidades vinculadas al tema. Como entran personas honestas y trabajadoras que buscan un mejor futuro, también lo hacen criminales que ponen en juego la seguridad.