Sin vuelta atrás
El presidente de Estados Unidos Barack Obama estampó ayer su firma y promulgó el Tratado de Promoción Comercial entre Panamá y ese país norteamericano.
Con esta firma quedan atrás más de ocho años de intensas negociaciones donde productores, empresarios, abogados y representantes de los sectores productivos prepararon el escenario para abrirle las puertas a Estados Unidos.
Los retos que Panamá tiene por delante son grandes y los voceros del gobierno lo reconocen. La fase de implementación que inicia es tan crucial como la negociación anterior, porque se definirán los procedimientos y reglamentaciones que se ajustarán al acuerdo.
El margen de error debe ser mínimo, considerando que se trata del socio comercial y político más importante de Panamá.
En los campos de producción agrícola el tema es motivo de debate. El TPC es un herramienta que facilita el comercio, pero que también pone a prueba a los productores que se mantienen en actividades agrícolas que no son rentables.
Si no logran reconvertirse o mejorar su eficiencia, entonces corren el peligro de desaparecer a mediano plazo.
Al igual sucederá con los industriales y las empresas que ofrecen servicios.
Los cambios también deben llegar desde el gobierno y es urgente trabajar la política de subsidios para el sector productivo. Aquellos programas que han fracasado o no han dado resultados entonces eliminarlos o modernizarlos.
El trabajo en las zonas de producción debe ser expedito, los productores deben encontrar en las exportaciones una alternativa. Es una realidad que el mercado local no es suficiente para suplir sus necesidades y deben pensar en cruzar fronteras con calidad.
