Sistema penitenciario de horror
Cada vez que se generan informaciones sobre catástrofes dentro del sistema carcelario de cualquier país hay una serie de sentimientos encontrados.
Prueba de ello es el reciente incidente en Honduras, donde 358 reos y la esposa de uno de ellos perdieron la vida en circunstancias que aún están en investigación.
Un reciente informe dejó claro que a los penales de la región no se les da la importancia adecuada, ya que las cifras indican que en todos ellos el hacinamiento es su mayor problema, pues albergan un 30% más de los reos que pueden atender y en algunos casos llega hasta el 100%, lo que facilita las tragedias como la ocurrida recientemente en la Granja Penal de Comayagua.
Con el hacinamiento también se suman otras situaciones como los enfrentamientos entre grupos rivales, que en algunos casos comparten pabellones y esto causa amotinamientos como el ocurrido ayer en una cárcel de Nuevo León, en México, donde unos 40 reos perecieron.
Independientemente de las causas que lleven a una persona a estar en la cárcel, las autoridades deben velar porque haya mejoras en el sistema penitenciario que eviten este tipo de tragedia.
Con estos dos ejemplos de tantos que han ocurrido a lo largo de los años, el tema de las cárceles no es prioridad para los gobiernos y solo recuerdan que este tipo de problema existe durante la campaña electoral, y después los planes y proyectos para que se acelere el sistema de justicia para sacar de las prisiones a las personas que tienen años detenidas sin un juicio no avanzan o simplemente no se cuenta con el presupuesto para sacarlo adelante.
A ello se le suma que no se busca la manera de construir nuevas cárceles que ayuden a minimizar las catástrofes.
No hay que esperar a que se genere este tipo de hechos para dar respuestas.
