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Sistemas involucrados en la actividad física


La práctica de la actividad física supone una carga acumulada para el organismo, en la que todos los sistemas corporales responden en función de los requerimientos energéticos y nutricionales. La máxima fuerza generada por el músculo está directamente relacionada con el número de fibras musculares arregladas en paralelo y son activadas por el sistema nervioso durante la exposición a carga física.

Además, las ganancias de fuerza, resistencia, precisión motora y equilibrio adquiridas por la práctica de la actividad física son determinadas en gran medida por los procesos de plasticidad nerviosa, los cuales se hacen evidentes mediante el aprendizaje de la médula espinal.

La estructura y función del parénquima pulmonar, la vía aérea, los músculos respiratorios y la regulación autonómica de la actividad muscular son responsables de los pasos limitantes en el transporte de oxígeno en la situación de mayor demanda que le confiere el esfuerzo físico.

En respuesta al aumento de la tasa de trabajo y el consumo de oxígeno, la frecuencia cardiaca aumenta progresivamente hacia valores máximos. Esta taquicardia acoplada con el incremento modesto y sostenido del volumen de expulsión ocasiona el incremento en cuatro a cinco veces del gasto cardiaco.

Sucede la vasodilatación marcada del músculo esquelético activo, redistribuyéndole casi todo el flujo sanguíneo sistémico y en menor proporción hacia la piel para la regulación de la temperatura. En cambio, desciende el flujo sanguíneo a la circulación esplácnica y renal por la actividad simpática.

El entrenamiento dinámico provoca adaptaciones estructurales y regulatorias de los sistemas cardiovascular y autonómicos, incluyendo la remodelación cardiaca, de los vasos sanguíneos y de los actos baroreflejos.

Los carbohidratos son los principales sustratos de la contracción muscular durante el ejercicio extenuante. Los depósitos hepáticos y musculares de glucógenos son movilizados y la captación muscular de glucosa aumenta con el ejercicio incremental.

La respuesta endocrina al ejercicio depende del estado nutricional del individuo. La nutrición pobre es especialmente común en el entrenamiento de resistencia, la estética y en los deportes relacionados con el bajo peso. De manera general, el ejercicio desencadena respuestas hormonales agudas glucoregulatorias para movilizar sustratos metabólicos que suplan los requerimientos energéticos del trabajo muscular.

El entrenamiento físico induce ablación del descenso de la insulina y del incremento de las hormonas de la contra-regulación inducidos por el ejercicio agudo. Los niveles basales de insulina estimulada por la glucosa también se reducen en el individuo entrenado como resultado de la disminución en la secreción de insulina.

Puede concluirse que los sistemas involucrados en la práctica de la actividad física responden a las modificaciones en las demandas energéticas y los requerimientos de oxígeno para dar cumplimiento a la carga física de trabajo acumulado y a la regulación homeostásica.

*Director del Centro Interdisciplinario de Atención e Investigación en Educación y Salud de la UDELAS.