Sobra dinero, pero faltan valores
Empero, para la clase política es más importante debatir y distraer la atención con la discusión de una segunda vuelta electoral, que de ser aprobada duplicará los costos de los comicios futuros, dinero que saldrá del bolsillo de los panameños.
Y aún así los que se llaman salvadores de la patria preguntan por qué los señalan.
Es irónico que se estén aislando tan estratégicamente de la realidad y que en los canales por cable se pasen imágenes de un país de lujo, esplendor y diversión.
Panamá es un Estado ideal para invertir y visitar. Cierto, ese es el objetivo y no es un pecado, se necesita atraer turistas y divisas.
Pero los nacionales no la están pasando nada bien. Mientras se gastan millones de dólares en campañas turísticas y se analiza como perpetuarse en el poder, en la Caja de Seguro Social no se refleja el país que se vende en el exterior, allí se respira muerte y un sistema de salud decadente y sin inversión.
En la Asamblea de diputados se desconoce la palabra tolerancia. Hombres y mujeres se discriminan en un hemiciclo donde se discuten y aprueban las leyes que deben regir en beneficio de todos. Se sabe que es un nido de efervescencia política, pero rayan en el descaro. Dios nos guarde.
En los ministerios se dedican más horas a elaborar figuras presidenciables que a ejecuciones de programas.
Ese no es el Panamá que se merecen los habitantes, pues la inversión y los turistas llegan, pero el éxito como país no solo depende del dinero, sino también de su manejo, de valores (aunque sea un gramo) y equidad. De eso se trata. Aún no lo comprenden. Un líder es aquel que idea una estrategia pensando en su pueblo.