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Sobre delitos y jóvenes

Por: Redacción 02/09/2014

Hace algunas semanas empezamos a ver con disgusto cómo una banda, la Gourmet, atacaba una cantidad importante de restaurantes y bares de la ciudad de Panamá. Pero lo llamativo era que la banda estaba conformada por adultos y menores, y estos eran mayoría. Se volvió a retomar el tema de los menores que delinquen.

No obstante, luego de 7 reformas, si no me es infiel la memoria, y aumento de penas, las cosas lejos de mejorar van de mal en peor; año tras año se ven ese tipo de hechos incrementarse. ¿Cuál es la razón; por qué ahora son más agresivos los jóvenes; son ellos los verdaderos culpables y responsables? Las respuestas parecen evidentes, pero nuestra cultura social e institucional apunta a acciones posteriores a los hechos, intervenimos con el mal ya instalado, no prevenimos.

Pero, ¿cómo se previene este tipo de situaciones? Muy sencillo (si cabe el término), creando las instituciones para tales fines, dotándolas de recursos financieros, sí, pero lo más importante son los recursos técnicos, personal capacitado científicamente en el tema para poder operar reales cambios. Voy a decir algo: este tema no es de que incluyamos solo pastores de iglesias cristianas como si ellos fueran los únicos que pueden hacer la labor porque está demostrado que los índices de recaídas de los jóvenes son muy elevados, por eso: hace falta ciencia en esto.

Por años he cuestionado la realización de marchas por la paz, caminatas por la paz, partidos de fútbol por la paz, etc., porque son impersonales y abstractos y carecen de fuerza real para convertirse en disuasorios de las conductas que inciden en este flagelo. Lo primero que se hace es voltear la mirada hacia el aumento de las penas y rebajar la edad de imputabilidad, sin efectividad. No es correcto hablar de juzgar a un niño como adulto, cuando se desvía el verdadero sentido del concepto de adultez, no es un asunto de tamaño, de edad, ni algunas de estas variables. La edad adulta es una condición psicológica que como variable socioantrópica se presta para muchas confusiones y malos manejos.

Jamás podremos lograr que la sola represión sea el camino al éxito real, sostenido. Mi trabajo de graduación fue realizado con jóvenes de riesgo social y con jóvenes provenientes de medios sociofamiliares protectores. Me propuse hacer un trabajo pionero, útil para estudiar los cambios progresivos en la mente de una persona que podía caer o ser salvada de situaciones como las que describo ahora, lo cual se podía medir de acuerdo con un modelo de medición del desarrollo moral de estos jóvenes.

Entre los hallazgos del trabajo se observó que los jóvenes en riesgo social son o eran, en ese momento, entre 3 y 4 años más inmaduros que los jóvenes provenientes de medios más saludables. Conclusión: la resocialización debe apuntar a rescatar la salud emocional de estos jóvenes, no es con talleres de carpintería o mecánica ni con partidos de fútbol ni en retiros espirituales, no se puede confundir espiritualidad con religión, craso error, ni con cualquier medida sin base científica se logra resocializar a nadie, está demostrado, sino con un trabajo bien guiado y respaldado en la rigurosidad científica. Una persona adulta en lo emocional, es una persona madura, capaz de encaminar sus acciones en función de una relación causa y efecto, por lo tanto, tiene capacidad de autocontrol aunque las circunstancias le sean desfavorables, no delinque por una situación difícil. Esa no es razón suficiente porque podemos preguntar ¿qué pasa con quienes viniendo de iguales sitios no cometen los mismos actos, no hay oportunidad para ellos por no delinquir?

La seguridad no es tema de policías, militares, eso no los hace expertos. Hoy se habla de seguridad humana en un contexto amplio, no solo lo policial, sino lo comunitario, laboral, educación, vivienda, participación ciudadana, etc., la resocialización debe ir a los procesos mentales del delincuente, eso es lo que se trabaja, no otra cosa y eso hay que saberlo hacer...

Alguien que empieza a cometer faltas o delitos desde temprano y no recibe adecuada atención no podrá madurar y los vemos luego en las cárceles de adultos. Nadie mata o delinque como adulto: matan o delinquen por inmaduros. Hay que darles atención para que aprendan a medir las consecuencias de lo que hacen, así el camino a la resocialización estará trazado. Por eso pido a los comentaristas de televisión no incluir sus opiniones personales como si fueran opiniones certeras.

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Viernes 7 de agosto de 2026