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Sobre el adjetivo 'público'


Es común en nuestros diarios hallar voces redundantes en torno al adjetivo “público”.

Un funcionario es, en Panamá y en casi todo país, el empleado público. Con esa definición, escribir o decir "empleado público" resulta redundante.

La palestra es el lugar de combate, la arena o escenario de lucha a la vista de la gente. Decir o escribir "palestra pública" es uso superfluo. Basta con decir "salió a la palestra", es decir, al combate (a menudo político) y no hay que suponer que quien lo hizo quería esconderse.

Por otra parte, hay tesoros privados: el suyo, el de su familia, el de una empresa. Pero el del Estado no es privado; es el tesoro público o fisco, que se llama también erario. No hay, pues, erario privado. De forma que decir "erario público" es otra redundancia. Cuando se identifica con una institución va con mayúsculas. Si dice "pagué al Erario" se entiende que pagó al Ministerio de Hacienda (la tercera acepción de "erario" en el DRAE es Ministerio de Hacienda). En este sentido "Erario" o "Fisco" sí se escriben con mayúsculas.

"Relacionista" es, por definición, la persona encargada de establecer las relaciones públicas de una empresa. Por lo tanto, decir o escribir "relacionista público" peca también de redundancia.

El Foro era la plaza pública en la Antigua Roma. Donde se debatían los asuntos de todos, los del pueblo quiero decir. Hoy es también una presentación ante un auditorio, un evento público. Es redundante decir "foro público". A veces los periodistas quieren especificar que se celebró en presencia de un público general, el de la comunidad o barrio (que puede celebrarse al aire libre o no), en vez de hacerlo en una sala cerrada y entre especialistas o estudiosos interesados. Entonces bien pueden referirse a un foro comunitario, de igual forma que decimos foro universitario, foro de medicina o foro empresarial.