Sobre la bahía de Panamá
La Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia ordenó la suspensión, ojo, la "suspensión", no la nulidad, de la Resolución de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) que había declarado una porción de la bahía de Panamá como humedal de importancia internacional, en el contexto del Convenio Ramsar.
Ahora, los grupos de presión y los grupos de oposición están esbozando toda clase de opiniones, y hasta están protestando, en torno a esta decisión de la Sala Tercera, y no han dejado de verter toda clase de censuras, críticas y comentarios en contra del Gobierno Ejecutivo Nacional y de la Corte Suprema, máxime que la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), coetáneamente, modificó la resolución relativa a las multas que se pueden imponer en virtud de la tala ilegal de los manglares, en el sentido de que ahora, quien tale ilegalmente un manglar podría pagar menos, aunque también esta reforma de la ARAP incluye medidas de mitigación.
Cabe recalcar que quien tale ilegalmente un manglar no tiene derecho de poseer ni apoderarse del terreno subyacente ni de los recursos naturales presentes en ese manglar. Debo decir que no es cierto que la suspensión de la resolución de la ANAM o la rebaja de multas de la ARAP, in comento, deja desprotegidos a los manglares y/o humedales de la bahía de Panamá, o del resto del país.
Existe un conjunto de normas jurídicas, entre las que podemos mencionar la Constitución Política, una Resolución de la ARAP que declara los manglares como zonas especiales de manejo marino costero, la Ley de Ordenamiento Territorial, y “muchas más”, que le dan a los manglares el estatus de ecosistemas, recursos o sitios de especial protección, por lo que no es cierto, reitero, que los manglares o humedales de la bahía de Panamá han quedado desprotegidos legalmente, sin menoscabo de las normas penales que castigan los delitos ecológicos. La existencia o no de la Resolución de la ANAM, in comento, reitero y afirmo, no le quita la protección jurídica, tanto nacional como regional e internacional que existe a favor de los manglares y humedales en general, que incluye a la bahía de Panamá.
No cabe duda de que todos, tanto gobernantes como Gobierno, tienen que cuidar los manglares y humedales, especialmente de esta bahía, ya que su connotación, más que por la Resolución de ANAM, es de carácter internacional en virtud del Convenio Ramsar.
Mucho se puede hacer, legalmente, más que solo la denuncia mediática, para que los manglares del país no sean menoscabados.
Abogado y Locutor
