Sobre la historia “oscura” del movimiento separatista de 1903
Resulta fácil desacreditar a aquellos en la historia que ya no están aquí para hacer acto de presencia y defender su posición. Hay una tendencia oscura, diametralmente opuesta a la edificación de nuestro pueblo, que pretende teñir con la deshonra el esfuerzo que hicieron muchos para hacer de esta nación lo que es y lo que ha sido a lo largo de la historia.
En un país en el que el sentido de nación y patria requiere urgente fortalecimiento, no consideramos oportuno simplemente descalificar la historia de nuestro movimiento separatista de Colombia, sino que se debe resaltar más bien, desde mi perspectiva, la gran disposición de diálogo y el sentimiento de patria que sí estuvo muy presente y claro, inclusive antes de constituirse la República. Se debe resaltar también, que antes de 1903 ya se habían consumado por lo menos cuatro separaciones formales de Colombia y dieciséis intentos separatistas que no tuvieron feliz término.
El fortalecimiento y la recordación honrosa de las gestas del pasado son cruciales para fortalecer la unidad de una nación. ¿Qué sería de Estados Unidos si alegremente se desmeritara al presidente Washington? Con sus defectos y virtudes, hoy se eleva el mismo al sitial de su heroísmo para que las futuras generaciones de estadounidenses comprendan que su gran pasado tuvo un inicio humilde, pero heroico y valiente.
Propiciemos un sistema educativo que eleve de categoría la historia nacional; despreciemos todo aquello que nos llama a la burla y al escarnio de las gestas del pasado, consumadas por panameños muy valientes que, al estar ausentes hoy, no se pueden defender y esperaron que algún día que la historia defendiera su postura en vez de denigrarlos.
A menudo escucho a grandes voces que Panamá fue la creación de un día fortuito del presidente Roosevelt; que los grupos separatistas fueron sobornados y comprados en su iniciativa de separación; que la motivación de patria fue impulsada por el signo de los dólares que ya reinaban en el suelo patrio en el 1903. Sin embargo, al ver nuestra bandera, remendada en sus inicios con la unión de dos facciones enemigas, de rojo liberal y de azul conservador, que habían librado una batalla muy sangrienta con la Guerra de Mil Días; que tenían en sus haberes víctimas y muertos y fatalidades que aquí habían derramado su sangre por recelos del poder; y que aun así llegaron a deponer sus intereses y sus rencores personales para unir sus esperanzas bajo la sombra de nuestro pabellón, siento que les hacemos méritos al recordarlos unidos todos para la creación de nuestra bella patria, y quedan olvidados en el pasado muy remoto sus defectos, que son solo una parte de todo ser humano al fin.
Abogado