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Sobre la información responsable


El ser humano debe realizar sus obras y asumir todas sus obligaciones con sentido de responsabilidad. Vale decir, contraer un compromiso, encarar una tarea, ocupar un puesto, asumir un deber, consciente de que tiene capacidad para ello y dispuesto a dar cumplimiento a las obligaciones pertinentes. La responsabilidad de informar, basado en la verdad, es condición ineludible del periodista. Es el profesional de la comunicación por antonomasia, el que ha de tener presente en todo momento, que cuando al pueblo se le informa correctamente a través de los medios, recibe sus lineamientos y opiniones y se convierte en árbitro definitivo de la conducta de su país.

El periodista es un servidor público; la prensa constituye un servicio público. Un servicio público eminente, de una naturaleza muy especial, ya que uno de sus postulados más importantes es el de la libertad: el periodista se mueve por sus propios impulsos para tratar de informar, de comentar y de orientar. Por ello, la labor que realiza no es una labor cualquiera, sino la prestación de un servicio a fin de satisfacer una necesidad primaria en la vida de la Nación.

Siempre hemos tenido fe en el poder de las comunicaciones de masas, que tienen una influencia cotidiana sobre el juicio de cada ciudadano, y que moldean en su corazón las sensaciones que le hacen actuar. Es por eso, que nos interesa sobremanera la responsabilidad de informar; y es por eso también, que nos hemos dedicado con sumo empeño, año tras año, desde hace más de cuatro décadas, al ejercicio del “periodismo docente”.

Por otra parte, la radiodifusión y la televisión tienen, para el ejercicio y su éxito, un necesario carácter empresarial que representa una actividad que trasciende en mucho el sentido económico, y que influye directamente en la manera de pensar y de actuar de la población de cualquier país. Entre los medios de comunicación social, la radiodifusión y la televisión son, sin duda, las más sutiles en penetrar hasta todas las intimidades y, al mismo tiempo, las más veloces en informar. De ahí que quienes tienen a su alcance un micrófono, y más que un micrófono, unas torres a través de las cuales se irradian los programas, tienen en sus manos un instrumento poderoso, delicado, eficaz, que impone al mismo tiempo sobre ellos una tremenda responsabilidad social.

Es evidente la significación que los medios de comunicación social tienen en la vida de un pueblo, especialmente, de un pueblo como Panamá, que quiere hacer de la democracia un sistema de vida permanente, y que reconoce y proclama que la democracia es la participación constante de todos en la elaboración de soluciones, en la adopción de decisiones, en la fijación de rumbos y en la realización de programas que a todos interesan.