Sobre la libertad de expresión
Tal vez muchos jóvenes panameños no saben, porque hace más de veinte años que cayó la dictadura, que una de las primeras acciones de ésta fue acabar con la libertad de expresión. Es la medida brutal que toman los dictadores para actuar a su libre arbitrio. Que no haya voces que censuren sus crímenes ni arbitrariedades. En Panamá, después del 11 de octubre de 1968, asesinaron la libertad para expresarse. Y empezó la estupidez y la soberbia a sentar sus fueros, mientras una nube de serviles cantaba a coro que era el mejor gobierno que habíamos tenido.
Lo contrario ocurre en los gobiernos democráticos, en que hay amplias avenidas para que transite la libertad de opinión.
En las últimas semanas en nuestro país se han publicado muy buenos artículos sobre la libertad de expresión. Creo que después de ejercer el periodismo por más de cincuenta años, tengo el derecho a decir también unas palabras sobre ese tema.
En septiembre de 1983 (cuando Noriega estaba en la cima del poder) se efectuó en Bambito-Volcán, el Cuarto Seminario Nacional de Periodismo. Y el gran periodista chiricano, Ramón Guerra, preparaba ese evento y seleccionaba las figuras que iban a participar. Tenía casi integrado el elenco de ese acontecimiento, que resultó inolvidable en la vida del periodismo nacional. Y una mañana se me acercó Ramón, en su emisora Radio Chiriquí, donde trabajo, y me habló de los participantes. Todos eran grandes y respetadas figuras nacionales y extranjeras, pero, había un pero, no mencionaba a ningún conferenciante que hablara sobre la libertad de expresión; y yo le dije:
- Ramón, en un Congreso de Periodistas no puede faltar el tema de la libertad de expresión. ¿ Por qué no invitas al Dr. Winston Robles, por ejemplo, él fue perseguido y desterrado por defender el derecho a expresarse; él tiene mucho que decir sobre ese tema?
Ramón estuvo de acuerdo, y yo mismo fui comisionado para invitar al Dr. Robles Y un par de semanas después estaba allá frente a un auditorio que lo escuchó con una atención verdaderamente impresionante.
El Dr. Robles habló solamente durante media hora. ¡Pero cuánto dijo en esa media hora! Francamente, me sentí orgulloso de haber sugerido su nombre para que asistiera. Imaginen su discurso y el momento en que hablaba, septiembre de l983. Con voz firme y segura empezó diciendo: “ Las dictaduras descansan sobre dos pilares fundamentales: el miedo y el silencio”. “Y la nuestra, agregó, no ha sido una excepción”.
Robles seguía diciendo: “…Muchos periodistas decían que en Panamá se vivía en una democracia perfecta”. Y recordó los frustrados periódicos Quiubo y La Opinión, que no pudieron ver la luz pública. Y de cómo la dictadura se apropió de los diarios que se publicaban en El Panamá América. “ No nos interesaba la libertad, queríamos privilegios… queríamos ser el amigo del Coronel, el amigo del Mayor, el protegido del Ministro. No nos interesaba ser libres… Éramos esclavos buscando la protección del amo…”
El Dr. Robles terminó diciendo: “ La libertad de expresión es el resumen, el compendio y la garantía de todas las libertades…El miedo es la fuerza de todas las dictaduras…Si perdemos el miedo, ellos pierden su fuerza…”
Y en 1996, el Colegio Nacional de Periodismo (CONAPE), me invitó a disertar en ATLAPA sobre el mismo tema de la libertad de expresión, y yo dije, entre muchas otras cosas: “ El periodista tiene el derecho y el deber de publicar los hechos de dominio público que interesan al pueblo. Por eso, siempre que un dictador se toma el poder, lo primero que hace es silenciar toda la opinión adversa a su gobierno. Y los periodistas honrados sufren las consecuencias de su honradez.” “ Decir la verdad al depositario del poder es un acto de celo y virtud, así como evitarla es un acto de traición”, ha dicho Gustavo Le Bon.
Eso lo dije hace muchos años, pero sigo pensando de la misma manera...
