Sobre la Tierra, en su día
El Día de la Tierra, que se conmemora mañana 22 de abril, es una celebración anual del ambiente que compartimos a escala mundial cuando se hace un alto para evaluar la gestión de conservación de los recursos naturales del planeta. Esta fecha recalca un compromiso de todos hacia el ambiente a través de acciones concretas para mejorar la planificación del uso sostenible de la tierra. Este festejo, que empezó en 1970 como un movimiento de protesta, ha evolucionado hacia una actividad global del ambiente, cuando el cambio climático nos exige concretamente modificaciones de nuestras acciones y costumbres, hacia un desarrollo más respetuoso de la naturaleza.
La celebración del Día de la Tierra, año tras año, refleja el crecimiento de la conciencia ambiental en el transcurso del último cuarto de siglo, y este legado es la noción inequívoca de que el cuidado del ambiente es un tema de interés universal. Esta efeméride en 2013 nos lleva a una profunda reflexión sobre la responsabilidad de la sociedad de aprovechar los recursos naturales en forma sostenible. Esto implica la necesidad de conocer sus características, sus limitaciones y las consecuencias del mal uso que hagamos de ellos.
Panamá es un país que no tiene grandes extensiones para uso agropecuario (solo el 25%), por lo que el compromiso es doble para aprovecharlas. Por otro lado, un gran porcentaje (75%) del territorio nacional tiene vocación forestal que requiere cobertura vegetal. Ellas se encuentran en muchos casos, en estado de erosión y degradación. Es urgente su reforestación, de alrededor de 2 millones de hectáreas. El país ha tenido avances muy significativos, pero aún hace falta mucho trabajo. Por ejemplo, se ha incorporado en la Ley 41 el tema del Ordenamiento Territorial, una herramienta de gestión ambiental primordial para el desarrollo sostenible. Atinadamente, el Gobierno creó el Vice-Ministerio de Ordenamiento Territorial para ordenar el uso de la tierra de acuerdo a su potencial.
Además, se han elaborado normas ambientales sobre el agua, el aire y el suelo con el objetivo de asegurar su protección y uso racional. Sin embargo, la presión sobre los recursos naturales en Panamá continúa en aumento cada año por el crecimiento de la población y la actividad económica en general. Esto afecta seriamente la disponibilidad de agua y pérdida de biodiversidad, entre otros impactos. En la medida en que cada uno de nosotros participe activamente, se logrará la meta de conservar estos recursos naturales.