Sobre mujeres maltratadas y el aborto
La doctora Marisín Villalaz de Arias, médico y escritora, comenta sobre el maltrato a la mujer por el hombre y por situaciones culturales y políticas que añaden el maltrato sicológico y emocional.
Como otras damas que han escrito sobre el tema, enumera situaciones realmente inaceptables que sufren mujeres de parte de sus compañeros permanentes (u ocasionales, diría yo) y de una sociedad necesitada de valores morales. La doctora atribuye la violencia doméstica a perversidad y a enfermedades mentales (del hombre, por supuesto), al machismo y hasta a la inmadurez sexual del hombre. La violencia doméstica debe combatirse con todos los medios educativos y legales posibles, además de los cambios culturales fortalecedores de la moral. La consigna debe ser: violencia cero contra la mujer. Pero aquí hace falta algo.
El excelente artículo de la doctora me ha motivado a expresar mis pensamientos sobre el tema; pero con un ángulo no vinculado al escrito de la doctora, ya que no era el tema de su artículo; pero que debemos incluir siempre cuando nos referimos al maltrato a la mujer. No debe tratarse solo del maltrato doméstico: Debe rechazarse, también, el maltrato provocado por el aborto. Especialistas de la salud, afiliados a los movimientos provida y familia, en todas partes del mundo, reclaman la necesidad de denunciar el aborto como uno de los más crueles maltratos a la mujer. Ese maltrato no forma parte de la lista usual de los movimientos políticos llamados “de género”, como si combatir el aborto libre no fuera un justo y necesario objetivo de la lucha por el bienestar de la mujer, de la familia y de la sociedad. No es el aborto un tema que suele considerarse, debido, principalmente, al manto de silencio con el que lo encubre el movimiento feminista radical, que exige su reconocimiento como un derecho, pese a que implica el asesinato de un ser humano por nacer. Esta práctica criminal, que el engañoso lenguaje de género llama “embarazo interrumpido”, se basa en el tautológico “derecho de la mujer sobre su cuerpo”, engañosa figura que no puede significar un derecho sobre el cuerpo y vida del niño por nacer.
El movimiento feminista radical pretende hablar en nombre de todas las mujeres y presentarse como el paladín contra el maltrato; pero no contra el aborto. Por esta razón, cuando se habla contra el maltrato a la mujer, se limita al doméstico y se excluye el aborto; una trampa en la que se cae ingenuamente. La cultura de la vida necesita profesionales de la ciencia y de las artes. Para desgracia de la humanidad y de la cultura tradicional y sus valores, no suele verse mucho este apoyo. De allí que un profesional que conjugue ciencia y arte es bienvenido siempre.
Periodista.