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Sobriedad compartida

Por: Redacción 22/10/2015

Los ciudadanos aspiran a un papel más activo, más inmediato y ligado a su marco de vida. Hay un desfase entre las instituciones existentes y las preocupaciones de los ciudadanos. A pesar de las apariencias, las conquistas sociales de un Estado de bienestar están en peligro y, con ellas, la democracia. La ambición principal de la democracia es luchar contra la pobreza y la injusticia: denunciar sin descanso a los falsos profetas. Los medios de comunicación tienen que explicar, analizar y favorecer el civismo de los ciudadanos; de ahí que sea preciso trabajar en ese campo con profesionalidad y rigor intelectual.

¿Cuál es el verdadero papel de los medios de comunicación y de los grupos de presión, de las universidades y de los centros de formación? Las grandes migraciones provocadas por la pobreza son un grito ante la injusticia que tenemos que escuchar para actuar sin contemplaciones. Que nos muevan a la acción apoyada en un pensamiento crítico frente a la inercia de un pensamiento único que nos domina en todos los ámbitos de la vida.

La mundialización convierte a las economías en dependientes unas de otras mientras los mercados financieros establecen una red férrea e invisible que atrapa a los países y controla a los Gobiernos. Las sociedades occidentales ya no se ven con claridad en el espejo del futuro: parecen atormentadas por el paro, desconcertadas por la incertidumbre, asustadas ante las nuevas tecnologías, conmocionadas por la globalización de la economía, preocupadas por la degradación del medioambiente y desmoralizadas por la corrupción de los dirigentes.

La incertidumbre se ha convertido en la única certeza. Estamos en el umbral de una nueva era. La era de los héroes ha terminado; hoy se sabe, ya que todo es solidario y conflictivo. Que el nuevo orden debe englobar todo en su campo de acción: la política, la economía, lo social, lo cultural y lo ecológico.

El enemigo principal ha dejado de ser unívoco. Se trata de un monstruo de mil caras que puede adoptar sucesivamente las apariencias de la explosión demográfica, la droga, las mafias criminales, los fanatismos étnicos, el sida, el integrismo religioso, el efecto invernadero, la desertificación, las grandes migraciones, las nubes radiactivas.

Es un hecho asumido por las mentes más sensibles de nuestro mundo que a la sociedad del consumo ha de sucederle la sociedad de la sobriedad compartida y reparto solidario. Después de años de euforia financiera y de mentiras propagadas por el control que tienen en los medios, los ciudadanos vuelven a sentir un fuerte deseo de retorno a actividades virtuosas: la ética, el trabajo bien hecho, la competencia que no la competitividad, la excelencia, la honestidad? al   (hermoso y bueno, persona honrada, de bien), de la Grecia de Pericles. Se trata del único camino que permite preservar el planeta, proteger la naturaleza y salvar al hombre.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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