Sociedad civil, ¿qué es?
A propósito de los nombramientos actuales y muy sonados de personas que dicen ser independientes y pertenecer a la sociedad civil, he querido traer a colación lo que pienso de ella.
En mi libro Cultura Política, Reflexiones sobre las actitudes del panameño hacia los partidos políticos, anoté que es un estamento amorfo, no tiene forma definida, esto no se dice de manera peyorativa o despectiva, sino que su integración está atomizada, es decir, en ella quedan incluidas todas las organizaciones que no pertenecen a la sociedad política.
También la integran personas de la sociedad que no participan en ningún tipo de organización, pero que emiten opinión y pueden ser simpatizantes de los partidos políticos o de la sociedad civil, tal como ocurre en las redes sociales.
Cuando la sociedad civil se reúne para formar una entidad con el propósito de participar en la vida activa de la nación en tareas que de alguna manera contribuyen a la vida política, se constituye en una Organización No Gubernamental, ONG, que se especializa en variadas actividades. En los últimos años han hecho una labor extraordinaria en lo que respecta a la justicia, el ambiente, la docencia, la política, sin participar en partidos, empero ayudándolos a fortalecer su imagen, y en otras tareas.
No debe concebirse como un contrario, más bien debe diseñarse como un complemento de la sociedad política para la organización y el manejo de manera más eficiente del Estado.
Su campo está bien definido: no debe competir con la sociedad política. Su crítica debe ir en el sentido de corregir el rumbo perdido por la administración, empero no el de hacer el trabajo de los partidos políticos, sino fiscalizarlos. No es parte de su labor el cogobernar, sino el de sugerir, aconsejar, llamar la atención, no el hacer labor de oposición al Gobierno del momento.
Prestan un gran servicio a la sociedad cuando se dedican a sus labores especializadas, su dilema empieza cuando confunde su labor civil y la mezcla con la política que es el caso de las ONG creadas por políticos con la intención de estar en los dos estamentos.
Muchos de los que forman parte de esta sociedad la utilizan como plataforma de lanzamiento para una carrera política, para algún puesto de elección popular o del Gobierno sin pasar por los gastos, traumas, sinsabores y disgustos de los políticos activos. ¿Es eso malo? Lo malo es la hipocresía y la mentira de esconder el propósito ulterior. Tan pronto una persona de la sociedad civil participa del Gobierno deja de ser independiente porque debe seguir los lineamientos del Gobierno que la nombró, no importa que jure y asegure que sigue siendo independiente, no es posible, ya es sujeto de críticas porque pasó a servir a la sociedad política. No hay de otra.
La teoría sobre la sociedad civil señala que esta se agrupa en cuatro formas: una pro gobierno, otra opositora, una tercera que es verdaderamente neutral y una cuarta que no está organizada sino dispersa.
Se debe poder distinguir la sociedad civil que es imparcial de aquellas que bajo el disfraz de sociedad civil se constituyen para trabajar pro Gobierno o para hacer oposición al Gobierno; estas realmente no son parte de la sociedad civil, son instituciones que con la careta de la libre postulación participan activamente en la política, compitiendo contra los partidos que se le oponen o colaborando con los partidos de su afección.
Si la sociedad civil no se maneja con cuidado, puede dar origen a la ingobernabilidad creándose el poder difuso. Es lo que sucede cuando todas y cada una de las ONG grita para que su opinión sea la que prevalezca y no la decisión de quien gobierna.
Al panameño le disgusta cuando ve a personas que dicen ser miembros de la sociedad civil emitiendo opinión política en nombre del pueblo, a favor o en contra del Gobierno, porque lo primero que se pregunta es ¿quién eligió a esa persona para que me represente?
Le molesta, más que la opinión, puesto que sabe que todos tienen derecho a la libre opinión respetuosa, verlos escudándose en una entidad seria como debe serlo la sociedad civil.
¿Y dónde caben las iglesias? Si usted pertenece a alguna, entonces decida dónde quiere colocarla.
La otra sociedad, que es perversa, cruel y muy infecciosa es el crimen organizado: la sociedad incivil que se debe combatir con todos los recursos del Estado para evitar que tome fuerza como ha sucedido hoy en día en México.